viernes, 13 de marzo de 2026

INFLACIÓN Y ECONOMÍA REAL

Inflación y liquidación de stocks, una mirada

Por Diego Dequino

12/03/2026

(https://comercioyjusticia.info/opinion/inflacion-y-liquidacion-de-stocks-una-mirada/)

Las expectativas del mercado indican que la inflación de febrero debería ubicarse en torno al 2,5%, con pequeñas variaciones posibles por encima o por debajo de ese nivel. Si el dato resultara algo menor, sería sin duda una buena noticia para el gobierno. Sin embargo, estos valores de registros de inflación no reflejan aún algunos cambios recientes del contexto internacional con la suba en el precio del petróleo, cuyos efectos recién podrían empezar a verse en los próximos meses.

Más allá de esa discusión coyuntural, creo que hay un aspecto que comienza a tomar relevancia, pero que suele quedar fuera del análisis inmediato: la dinámica de la economía real. Si la actividad interna no logra recuperarse, es bastante probable que veamos en algún momento un proceso de liquidación de stocks.

¿Qué significa esto en términos económicos? Básicamente que muchas empresas empiezan a vender mercadería por debajo de su costo o con márgenes extremadamente bajos con el objetivo de liberar inventarios, sostener flujo de caja o evitar costos financieros de mantener ese stock. Ese fenómeno puede generar una desaceleración muy marcada de la inflación, e incluso episodios de inflación cercana a cero o transitoriamente negativa.

Los indicios de este proceso suelen aparecer primero en bienes durables, promociones agresivas o liquidaciones comerciales. También cuando los comercios cierran o el stock existente se liquida y luego no se repone. En este caso la baja de  precios se asocia a quebrantos económicos en cabeza del productor o el intermediario. Es lo contrario a lo que ocurre en procesos de alta inflación, donde los stocks se acumulan para venderse a precios con mucho margen por encima del costo, cargando el quebranto al bolsillo del comprador.

Por eso, cuando analizamos la trayectoria futura de la inflación, la pregunta relevante ya no es solamente si el índice bajará, sino sobre qué base se produce esa baja. Una desaceleración inflacionaria puede ser una buena noticia si responde a una mejora estructural de la economía. Pero también puede reflejar un escenario de debilidad de la demanda y deterioro de la actividad, donde los precios bajan porque el sistema económico entra en una fase de liquidación.

 

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