El árbol de la economía
Diego Dequino
14 de octubre de 2026
Estamos entrando en los prolegómenos de una competencia presidencial que puede tener como protagonistas centrales a dos economistas profesionales: Milei y Kicillof.
Será una situación inédita para la Argentina y esperemos que permita elevar el contenido técnico de la discusión económica.
La economía argentina podemos pensarla como un árbol que no crece hace muchos años y luce enfermo por temporadas.
¿Cómo lograr que ya no se enferme y vuelva a crecer de manera sostenida?
Mucho dependerá, tal como en botánica, de lograr una buena simbiosis entre el crecimiento sostenido de la estructura macroeconómica y una microeconomía abundante en frutos de calidad.
Por eso, no debemos confundir a la Argentina con la realidad de los argentinos.
El tronco macroeconómico
El gobierno metió mano podando algunas ramas y removiendo la tierra pero eligiendo algunos nutrientes.
Ello crea oportunidades de recuperar el árbol de la economía, aunque quedan las dudas de qué ocurrirá con las ramas podadas y hacia dónde será su crecimiento dados los nutrientes seleccionados.
Hay elementos objetivos que el Gobierno puede mostrar: una inflación que está en zona de resolución sostenible; la reducción del déficit fiscal; el aumento fuerte de las exportaciones; la mejora en el perfil de vencimientos de deuda pública; la compra regular de reservas; las nuevas áreas de explotación energética y minera; la agroindustria con algunos números récords.
Pero existen matices significativos, ligados a la demanda interna, en particular sobre el comercio, la industria, la construcción y el reciente estrangulamiento financiero de muchas familias argentinas.
Luego “el clima”, igual que en el caso de los árboles, incide sobre la economía. Precios internacionales y coyuntura global: precio del petróleo, minerales, y commodities agropecuarios, junto con las guerras y las condiciones financieras internacionales afectan los resultados.
Por lo cual, no se trata de afirmar si hay números falsos o verdaderos, sino de entender qué explican esos números y cuánto de ellos llega efectivamente a la vida cotidiana de cada argentino.
Los frutos microeconómicos
Si la economía es el árbol, los argentinos somos las hojas, las flores y los frutos.
La cantidad y calidad de los brotes depende de varios factores, pero hay dos indicadores de la economía que son generales: el salario de los trabajadores y las ganancias de las empresas.
El salario medido en dólares aumentó de manera importante en los últimos meses, técnicamente puede verificarse ese dato. Pero los argentinos vivimos en pesos, no vivimos en dólares.
Después podremos ahorrar en dólares o pensar determinados bienes importantes en dólares, pero nuestra cotidianidad transcurre en pesos.
Los salarios en poder de compra se recompusieron después de la brutal caída de finales de 2023 y comienzos de 2024. Pero una cosa es recuperar parte de lo perdido y otra es haber recuperado los niveles previos.
Los salarios privados y, mucho más claramente, los públicos encontraron techos de cristal que no permiten superar los niveles previos a 2023.
Aunque sí los informales continúan recuperándose, pero vienen desde mucho más abajo (de ganar ¼ respecto de los formales han pasado a ganar la mitad), ya que fueron castigados en demasía por la inflación creciente y muy alta de los años 2018- 2024.
En cuanto a las ganancias de las empresas, la situación es segmentada.
Hay sectores de actividad económica donde los balances vuelan, como en empresas de energía y petróleo.
Balances que recién comienzan y proyectan ganancias muy importantes como en la minería.
Balances que no descollan, pero se robustecen y mejoran en la agroindustria.
Balances empresariales que están estancados en gran parte del sector financiero.
Balances que lucen quebrantos en la industria, la construcción y el comercio.
Pero también, en la zona gris del árbol económico, hay emprendedores y cuentapropistas cuyas ganancias cuesta discriminar sin son eficaces o derivan de comerse en cuotas el pequeño capital invertido.
Nutrir el crecimiento
Los nutrientes a los cuáles recurre el gobierno son variados: estabilidad de precios, promociones fiscales y cambiarias diversas, liberación del comercio exterior, modernización laboral, privatizaciones, crédito, etc. En general sobre todos ellos existe cierto consenso general, aunque con matices.
Sobre el nutriente sobre el cuál no hay consenso es el precio del dólar, aquí aparecen grandes diferencias en la discusión.
El dólar en la Argentina es como el agua sobre las plantas: si falta, el árbol se seca; pero si abunda en demasía, el árbol se pudre.
Lo cierto es que la dosis o precio “justo” del dólar es una materia que ningún gobierno aprobó en, al menos, los últimos cincuenta años.
El precio del dólar se ha ido rezagando en relación a los precios internos de la economía. ¿Cuánto se encuentra rezagado? todo depende del punto del calendario donde se realice la comparación.
Por eso medir salarios o ganancias empresarias solamente en dólares puede construir una imagen técnicamente cierta y, al mismo tiempo, incompleta respecto de la experiencia económica que tiene cada persona.
El próximo turno
Argentina tuvo casi siempre presidentes formados en el derecho o en la política lisa y llana, lo cuál distorsionaba o invisibilizaba discusiones eficaces sobre los problemas económicos del país.
Esta vez, deberíamos encontrarnos frente a dos miradas económicas con fundamentos ideológicos muy diferentes y argumentos técnicos inéditos para este tipo de contiendas.
Hasta ahora buena parte de la narrativa política sigue mirando hacia atrás: qué país recibió cada uno, quién dejó determinada herencia, quién produjo tal desequilibrio.
El Gobierno seguramente intentará sostener una parte de su estrategia sobre la idea de “si no somos nosotros, vuelven ellos”.
Del lado opositor se insistirá sobre las dificultades actuales y sobre aquellos argentinos que sienten que la mejora macroeconómica todavía no llegó a su economía personal.
Pero no estoy seguro de que la próxima elección se resuelva mirando hacia atrás.
Creo que los argentinos van a empezar a preguntar qué viene después, obligando a las dos propuestas a delinearse con mucha más nitidez.
Por ello, la discusión en ciernes entre Milei y Kicillof, establecerá un nuevo piso para el debate político argentino.