jueves, 9 de enero de 2014

Economía y Política - Especulación





Especulación Económica y Especulación Política. Analogías.

Diego Dequino
Economista
09 de enero de 2014


I - Economía: Especulación y Burbujas

Existe una vieja regla no escrita del mundo de las finanzas, pero conocida por todos, que expresa una especie de paradoja física: “Para estar sólido, debo estar líquido.”. Ello, agregamos, se refiere al carácter económico en el caso de la solidez y al financiero en el caso de la liquidez.

Si nos propusiéramos realizar una simplificación de los términos en los cuales se desarrolla la teoría económica, y a riesgo de cometer un latrocinio conceptual, podríamos decir que la solidez se asocia con los valores económicos, mientras que la liquidez se vincula a los precios.

Los procesos de especulación económica, sean bursátiles, bienes raíces, o cualquier bien de que se trate, tienen como rasgo común una disociación progresiva y eventualmente explosiva entre el valor económico de un bien y el precio que se paga por el mismo. Cuando el precio de ciertos bienes comienzan a crecer por encima del valor económico de los mismos, si ello se apalanca en una espiral ascendente, puede provocar una burbuja económica. Es decir un globo que se eleva de forma imprecisa e indeterminada, inflado por su propio contenido sin considerar el entorno, cuyas paredes son sumamente débiles y que en algún momento estalla por el propio efecto de separarse indefinidamente del lugar que lo soporta.

Dichos procesos de especulación económica producen un efecto irracional sobre las personas, propio de las manadas mal conducidas, donde cada individuo considera que los precios de los bienes comprados y vendidos seguirán subiendo sin detenerse a mirar los valores económicos reales o los costos de reproducción de los propios bienes. Cada vez que los precios se alejan más de los valores de los bienes, los riesgos de construir una burbuja irreversible son mayores, ya que nadie que ingresa en ella comprando desea salirse vendiendo más barato, porque implica absorber una pérdida.

Este efecto de espiral es generalmente inducido por información distorsionada que circula entre personas deficientemente informadas, siendo aquellos mejor informados quienes las alimentan, con el solo fin de alentar una suba especulativa de los precios que les permita apropiarse en cada operación de compra o de venta de un mayor beneficio.

La fase final de las burbujas especulativas más dañinas para la economía suelen tener como rasgo distintivo la aceleración de los procesos de compra y venta, es decir el pánico es precedido por la angustia.

Todos los países capitalistas han tenido procesos especulativos descontrolados y burbujas asociadas a los mismos. Todos culminaron con el rompimiento de la burbuja, la aparición masiva de pérdidas al caer bruscamente los precios para aproximarse a sus valores, cayendo siempre en la primera fase por debajo de los mismos, para luego progresiva y lentamente recomponerse hasta aproximarse a los valores.

En los momentos de ruptura de las burbujas especulativas, es cuando la solidez económica de las empresas, los bancos o el propio Estado es sometida a duda severa de confianza. En tal momento, el correspondiente al estallido, quienes se encuentren en una mejor posición de liquidez para atender la corrección de precios tendrán mayores chances de sobrevivir para desempeñarse en el nuevo ciclo económico.

I.a - Una Burbuja Especulativa y Una anécdota exitosa

Una anécdota extraída del libro “El Dinero” de J.K. Galbraith, ayuda a comprender cómo la liquidez puede ser factor determinante para sobrevivir al estallido de una burbuja financiera, estando la solidez económica sometida a una crisis de confianza.

Sobre la crisis de 1929 J.K. Galbraith anotó: “Al circular el rumor de que un Banco estaba en apuros la gente corría, como siempre en busca de su dinero. Y entonces el Banco más sólido se hallaba en dificultades. Y al formarse colas delante de un Banco, la inquietud se extendía a sus vecinos.”

En tales circunstancias transcurre este relato de primera mano de Marriner Eccles, jefe de un grupo de Bancos de alta reputación en Utah al momento de la crisis de 1929.

<Dije …(al personal del Banco) “Si quieren que el Banco siga abierto deben representar su papel. Sigan con su trabajo como si nada. Sonrían, muéstrense amables, hablen del tiempo, no den muestras de pánico….Hoy no podemos parar la carrera. Lo máximo que podemos hacer es retrasarla. La gente acudirá…Ustedes pagarán. Pero lo harán muy despacio. Es la única posibilidad de vencer el pánico…comprueben toda la documentación y tómense tiempo para hacerlo…al pagar, no lo hagan con billetes grandes. Háganlo con billetes chicos y cuéntenlos despacio. Nuestro objetivo es pagar lo menos posible”…

…La muchedumbre (de clientes) estaba tan nerviosa como apretada dentro del Banco. Algunos llevaban horas esperando…Si cerrábamos al horario habitual nadie podía saber lo que pasaría…Decidimos audazmente no cerrar aquel día…

Mientras tanto habíamos llamado al Banco de Reserva Federal de …, pidiendo que enviasen dinero a nuestros Bancos… El coche blindado llegó …y los guardias entraron [con las sacas de dinero] en el atestado Banco y todos les abrieron paso…

…Yo me subí al mostrador, levanté la mano y pedí que me presten atención.
-         ¡Un momento!
Inmediatamente se hizo el silencio.
-         ¡Un momento! – repetí -. Quiero hacer una declaración. …nos resulta difícil atender a todos con la rapidez acostumbrada. Muchos de ustedes llevan mucho tiempo en la cola. Advierto empujones y apreturas… por ello, en vez de cerrar a las tres, he resuelto que el Banco permanezca abierto mientras hay alguien que desee retirar su depósito o efectuar alguno…los que acaban de entrar pueden volver esta tarde o esta noche... No hay motivo para el nerviosismo o pánico…Como todos han visto, acabamos de recibir de la Reserva Federal de … una gran cantidad de dinero para atenderlos. Y hay mucho más en el sitio de donde procede éste. (Esto era bastante cierto, pero no dije si podría conseguirlo).>

J.K. Galbraith cierra “El Banco de Marriner Eccles se salvó del crack de 1929, lo mismo que el propio Eccles, con mucha distinción por cierto”.


II - Política: Especulación y Burbujas

En materia del funcionamiento del sistema político, podemos considerar factible encontrar un conjunto de analogías con los procesos de especulación económica distorsivos que se convierten en burbujas especulativas sin sustento en la realidad material y tangible.

En términos del funcionamiento político hoy predominante en el mundo occidental, donde la conducción de lo poderes legislativos y ejecutivos del Estado se obtienen mediante el sistema electoral, podríamos plantear la primer analogía: “Si la solidez política de un partido o grupo político en el poder son los votos, entonces la liquidez del gobierno son sus propias acciones que implementa al detentar la conducción del Estado.”.

La solidez entendida como fundamento de soporte real del poder queda asimilada al apoyo que los ciudadanos en su condición de electores proveen o transmiten a las organizaciones políticas cuando votan sus propuestas, sus programas de gobierno y los individuos encargados de ejecutarlas. La liquidez, es decir la capacidad de responder cotidianamente a las exigencias que impone el funcionamiento de la sociedad y del propio Estado, está representado por las acciones de gobierno que transcurren entre cada proceso electoral.

La segunda analogía que proponemos, está relacionada por la relación entre los valores y los precios. Si como afirmamos, los valores se asocian a la solidez, mientras que los precios se asocian a la liquidez; podemos decir que: “Cuando las acciones del partido de gobierno se alejan progresivamente de sus reales capacidades entendemos que estamos ante un proceso de especulación de carácter político. La propuesta y ejecución de la política pública, al alejarse del programa de gobierno que el electorado “optó” con su voto al momento de los comicios, produce una separación entre acción pública y preferencia electoral”. Es decir es equivalente a la separación entre precios y valores.

La tercera analogía se vincula a la formación de las burbujas especulativas, es decir procesos irracionales de alejamiento progresivo de los precios respecto de los valores. En tales términos podríamos afirmar que: “Si el proceso de acciones de política pública no tiene ningún viso de reversión para converger en el programa de gobierno votado por los ciudadanos, es decir si en vez de converger se aleja progresivamente, es factible que se convierta en una burbuja política especulativa.”.

Recordemos que en la burbuja nadie que ingresó en ella como comprador desea salirse vendiendo más barato, porque implica absorber una pérdida. En términos de la analogía planteada sincerar la acción pública en función de los valores reales del programa de gobierno, significa que quienes participan de la burbuja, es decir los funcionarios del gobierno, los grupos de poder y/o los sectores corporativos vinculados, deben asumir una pérdida, toda vez que lo prometido a los ciudadanos en el programa de gobierno no se podrá concretar, al menos de forma plena y esperada.

Cuando las burbujas estallan se debe aceptar, guste o no, que se pagó por un bien un precio muy superior a su verdadero valor y en tal caso quien pierde en primera instancia es el poseedor del bien. En el caso de una burbuja política especulativa podríamos proyectar que cuando estalle, guste o no, se deberá aceptar que se ofreció (vendió) a los ciudadanos un programa de gobierno por un precio muy superior a su verdadero valor. En tal circunstancia quien sea el “poseedor” del programa de gobierno, es decir el grupo político que se encuentre a cargo de la conducción del Estado, deberá pagar las consecuencias electorales del fin abrupto del proceso especulativo.

II.a - Una Burbuja Especulativa y ¿Una probable anécdota exitosa?

Sin considerar las distancias históricas, conceptuales y reales entre la anécdota citada respecto del crack de 1929 y la coyuntura política actual de la Argentina y de la Provincia de Córdoba, podemos encontrar tal vez algunas señales sigilosas de quienes podrán eventualmente afrontar con éxito un eventual desplome de las expectativas políticas de la ciudadanía respecto de los grupos políticos que detentan la conducción del Estado y para lo cual fueron elegidos con el voto “optativo” de confianza que la ciudadanía les proveyó en octubre de 2011.

En primer término, debemos advertir que los rumores de Estados Provinciales y el Estado Nacional en apuros ya circulan desde hace al menos un trimestre. Con lo cual, hasta el Estado más sólido se podrá encontrar en dificultades. Y si las colas de ciudadanos se empiezan a formar delante de los gobiernos, como ya ocurrió con la crisis de fines noviembre de 2013, la inquietud se extenderá al resto de los vecinos.

En tales circunstancias, la historia dirá si veremos la existencia de muchos casos como el del citado Marriner Eccles o si predominarán casos equivalentes a los casi 4.000 Bancos que quebraron en Estados Unidos de Norteamérica entre 1929 y 1931.

La anécdota reseñada por J.K. Galbraith pone de manifiesto que al momento de estar sometida la solidez a una crisis de confianza amplia y extendida, el camino de la ruptura aparece como irreversible. Lo único posible es salvarse de forma individual o grupal, adoptando una estrategia de retrasar lo máximo posible el daño individual a costa de mirar como el daño general cunde y se extiende.

En el caso de la crisis de confianza política actual a la cual están sometidos el Estado Nacional y gran parte de los Estado Provinciales, enancado en un proceso de especulación política desatado donde las acciones de los gobierno se alejan progresivamente de los programas de gobierno que votó la ciudadanía, es posible señalar que los Gobiernos Provinciales y/o el Gobierno Nacional que dispongan estrategias que logren refrenar el tiempo suficiente como para no caer junto con el conjunto, tendrán mayores chances de sobrevivir al final irreversible del proceso de la burbuja política especulativa desatada. Así, quien quede al final podrá exponerse como un modelo político de sobrevivencia exitosa ligado a un previsible nuevo proceso de selección de favores electorales, es decir un ejemplo darwinista en el campo político.

Siguiendo la anécdota de Marriner Eccles, quienes aspiren a sobrevivir al final de la burbuja, deberán contar con dos herramientas claves: aceptación de los reclamos; y liquidez para atenderlos, de forma lenta pero efectiva.

Los políticos, al igual que los banqueros en las corridas, se deben parar arriba del mostrador y ordenar la fila para los reclamos, nunca negarlos. Los políticos, al igual que los banqueros en la corridas, deben tener alguna Reserva Extra que les permita disponer de la liquidez inmediata y de la promesa creíble de que serán capaces de atender los reclamos en plazos razonables ligado a esa Reserva Extra.



jueves, 2 de enero de 2014

La visión de algunos y el esfuerzo de muchos.



“La visión de algunos y el esfuerzo de muchos”
(Angela Merkel, Discurso de Fin de Año 2013 a la Nación Alemana)

Diego Dequino
Economista
02 de Enero de 2014

Europa con el año 2013 que pasó, cumplió 68 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y en este año 2014 cumplirá 100 años del inicio del mayor ciclo bélico de la historia contemporánea y 25 años desde la Caída del Muro de Berlín.

Europa fue el campo de batalla durante la mitad del siglo XX donde alrededor del 5% de sus ciudadanos encontraron la muerte temprana en cada una de las guerras mundiales. Con un porcentaje indeterminado de personas que sufrieron consecuencias directas sobre su salud física o psicológicas.

La destrucción de bienes durante esos períodos alcanzaría cifras que asustarían hoy a cualquier sociedad, pensando ello en término de los costos que implicaría reponer el capital económico y humano destruido en tan cortos períodos. Por caso, para cobrar dimensión de ello, se estima que solamente Alemania perdió en la Segunda Guerra 1/5 de sus viviendas. Esta destrucción material y de capital social, implicó poner en crisis la propia sustentabilidad económica de los países integrantes de Europa en los años inmediatos al fin de cada Guerra.

La situación de Alemania puede ser especialmente referida en la medida que fue factor de provocación decisivo en la puesta en marcha de ambas guerras. Luego del final de la Segunda Guerra Mundial su territorio y su sociedad sufrió consecuencias directas cuando el país fue dividido en dos Estados separados, con dos sistemas políticos. Ese período se perfeccionó en cuanto a fractura con la construcción del Muro de Berlín.

En materia económica, al margen de los diseños de un sistema enancado en los principios del capitalismo occidental y otro en función de un sistema colectivista con el sello del régimen soviético, es posible advertir que mientras Alemania Federal apostaba en principio junto con Francia por un modelo de integración económica, consensuado y complementario en cuanto a producción y consumo, que maduró como la Unión Europea actual. La Alemania del Este apostaba a un modelo de alineamiento y sometimiento económico en el marco de una división del trabajo sostenida sobre un régimen de organización colectivo como engranaje del sistema Soviético.

La historia ha dado cuenta de quienes hicieron la apuesta correcta y quienes no. La caída del Muro de Berlín, y la posterior disolución de la Unión Soviética como régimen de organización social y económica no deja dudas de quienes acertaron en la visión respecto del futuro.

Pero lo cierto es que la apuesta de paz y progreso que impulsaron Alemania Occidental y Francia luego del fin de la segunda guerra mundial tuvieron como rasgo común complementarse en materia económica y social, sobre la base de sostener una progresiva independencia económica y mayor soberanía política. Exactamente el sentido opuesto al propuesto e impuesto por el bloque soviético a la disuelta Alemania del Este.

Esta decisión, tal como lo señaló la Canciller Alemana Angela Merkel en su mensaje de fin de año, se hizo con “la visión de algunos y el esfuerzo de muchos”.

Esta regla de construcción aplicada para la Argentina actual debería ser analizada y aplicada a nuestro contexto de coyuntura, para que las circunstancias actuales puedan transformarse en oportunidad para un nuevo direccionamiento estratégico que el país reclama en materia de organización económica y social.

El “esfuerzo de muchos” es una condición que nuestro país posee, solamente hay que percibirla y afirmarla. Ese “esfuerzo de muchos” está vivo, cotidianamente vigente cuando nuestros ciudadanos, cada persona que habita este país sufre las consecuencias de la inflación, de la inseguridad, de la incertidumbre en cuanto a su futuro. Cuando cada trabajador que intenta llegar a fin de mes y educar a sus hijos con ingresos exiguos, o cada empresario intenta sobrevivir a los avatares de la política económica pública, pero sin embargo vuelven a levantarse para volver a empezar al día siguiente.

En cuanto a “la visión de algunos”, es quizá la materia pendiente más importante luego de 30 años de democracia ininterrumpida. Esa necesaria visión que debe ofrecer la política en cuanto a futuro colectivo para la Sociedad se presenta como el mayor desafío para un sistema político fragmentado y con severas fisuras en su legitimidad.

La visión no puede ser impuesta por la política, pero si debe ser propuesta. Y esa es la propuesta que los argentinos esperamos cada vez con mayor ansiedad. La visión de futuro que nos proponga el sistema político deberá arrojar, ni más ni menos, la única certeza indispensable que necesitamos para desplegarnos plenamente como individuos sociales que somos: el destino que se dará a nuestro “esfuerzo de muchos” realizado cotidiana y denodadamente para sostener nuestra Nación.



lunes, 30 de diciembre de 2013

ENSAYO PRESIÓN FISCAL CONSOLIDADA EN CÓRDOBA. 2008-2011.



                                              






RELACIÓN FISCAL NACIÓN, PROVINCIA Y MUNICIPIO: Bases de un sistema de condicionamiento político
- Ensayo -


Diego Dequino
Economista
(colaboración Lic. Julieta Panebianco)

Agosto 2012













1.    Introducción


La relación entre el Estado y la Sociedad tiene en el sentido económico-financiero más sencillo, como todos imaginan, dos vías: de una parte los aportes que los ciudadanos realizan para la manutención de su Estado, de otra los bienes y servicios que los Estados deben proveer a sus ciudadanos.

Por tal motivo, toda vez que se desee evaluar la eficacia de la relación económica entre el Estado y la Sociedad, necesariamente debemos incluir dentro de la minuta analítica al menos las variables que permitan valorar el monto ingresado por impuestos por los ciudadanos y la devolución a través del gasto que el Estado realiza a los últimos, incluyendo en ello el pago de los salarios a los ciudadanos que son empleados del Estado. Ello al margen de considerar otros aspectos de la relación entre Estado y Sociedad, tales como marcos regulatorios, propiedad del Capital, etc.

El presente ensayo pretende aportar en la reflexión y alerta a los ciudadanos en general y a la dirigencia política en particular, de la alta probabilidad de fracaso de asumir compromisos de Gobierno de mejora social y económica para las personas, sobre la base de mecanismos defectuosos de provisión de recursos para los aparatos estatales responsables de ejecutar los mandatos populares que la política transmite a través de la elección de sus representantes.

2.    El Interrogante


Todo ensayo pretende reflexionar sobre alguna cuestión y en especial responder a algún interrogante motor de la reflexión, en nuestro caso dicho interrogante consistió en intentar responder a la sencilla pregunta, con no tan sencilla respuesta por cierto, de “¿Cuánto aporta al fisco un ciudadano de Córdoba Capital y en cuáles proporciones lo realiza respecto de los tres niveles de Estado que tienen potestades recaudatorias en la ciudad?”. En otros términos “¿cuánto aporta de impuestos a la Nación, a la Provincia y al Municipio cada ciudadano de Córdoba Ciudad, en promedio?”.

Dicha esta pregunta, nos condujo inmediatamente a otra pregunta derivada, o de segundo orden y que se refiere al sentido contrario“¿cuánto requiere un ciudadano de Córdoba Capital de cada uno de los tres niveles del Estado que operan en la ciudad?”. Es decir, “¿cuánto requiere de bienes públicos provistos por la Nación, la Provincia y el Municipio, un ciudadano de Córdoba Capital?”.

3.    El Método


Las preguntas elaboradas aceptan, desde el punto de vista analítico, varias alternativas metodológicas para encarar un resultado que adopte el carácter de respuesta. Estas alternativas pueden variar tanto en función de los indicadores a utilizar y/o como de los datos a calcular.

En función de la simpleza del cálculo y la posibilidad de alcanzar un resultado, adoptamos el método más convencional, que elimina los cálculos de valores y se concentra en las relaciones. La pregunta entonces basada en el “cuánto” muta a “¿cuál proporción?” y por ello se torna indispensable disponer de una base de comparación homogénea para todos los tributos independientemente de cuál sea el nivel de Estado que lo exige y recauda, dicha base de comparación es el llamado cálculo de Producto, es decir la suma total de bienes y servicios que una sociedad produce en un período de tiempo específico, convencionalmente el año calendario.

Así se llega a la presión fiscal, la cuál mide la relación entre el monto que las Sociedades aportan al Estado –a través del fisco- respecto del monto total de bienes y servicios que ellas mismas generan como producto de su trabajo en un período equivalente de tiempo. Esta relación sencilla permite expresar una referencia objetiva y consiste en la proporción que representan los impuestos respecto del Producto Bruto, en el caso nacional Producto Bruto Interno (PBI), en el caso de las escalas subnacionales Producto Bruto Geográfico (PBG).

Esta presión fiscal puede ser medida considerando o excluyendo los llamados “Impuestos al trabajo”, es decir la estructura de recupero impositivo destinada a financiar los recursos de la Seguridad Social. La inclusión o no de esta categoría modifica los resultados, pero no las conclusiones como observaremos más adelante.


4.    Los Datos


La calidad y desagregación de la fuente de información implica advertir con mayor detalle los rasgos de las relaciones entre impuestos y Producto. La información utilizada es toda proveniente de fuente pública, es decir consiste en información disponible y al alcance de cualquier ciudadano.

Debemos destacar que los datos referidos a valores de impuestos recaudados provienen de:

                                                              i.      En el caso Nacional los datos se obtuvieron de impuestos recaudados -ejecutado- en el año 2008 y 2011 según publicación de AFIP (Informe de Recaudación del Año …).
                                                            ii.      En el caso de la Provincia, los datos sobre impuestos provinciales recaudados – ejecutado- en el año 2008 y 2011 se obtuvieron de información publicada por la Dirección General de Rentas de la Provincia – Secretaría de Administración Financiera (Cuenta de Inversión-Ejercicio Financiero 2008 y 2011) e Informe Anual 2008 y 2011 - Memoria Institucional - Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de Córdoba.
                                                          iii.      En el caso de la Ciudad de Córdoba, los datos sobre tasas y contribuciones se obtuvieron de las publicaciones realizadas por la Municipalidad de Córdoba - Ejecución Presupuestaria 2008 y 2011.

En cuanto a datos referidos al cálculo del Producto también se utilizaron fuentes públicas: en el caso del Producto Bruto Interno (PBI) nacional el INDEC; en el caso Producto Bruto Geográfico (PBG) provincial y Producto Bruto Regional (PBR), la Dirección General de Estadísticas y Censos del Gobierno Provincial.

Por último, en relación a parámetros e indicadores que se aplicaron de forma selectiva para realizar ajustes de corrección por territorio se recurrió a las mismas fuentes: INDEC, Dirección General de Estadísticas y Censos del Gobierno Provincial y Municipalidad de Córdoba.

5.    Los Resultados


Los resultados en bruto están divididos en dos esquemas de presentación:

                                                              i.      Esquema A: Incluyendo los recursos de la Seguridad Social que tanto la Jurisdicción Nacional recupera para financiar al Sistema en cuestión, como los recursos que el Gobierno de la Provincia de Córdoba recupera en concepto de contribuciones y aportes de los empleadores cuyos trabajadores cotizan al sistema previsional provincial.
                                                            ii.      Esquema B: Excluyendo la Seguridad Social, es decir solamente considerando los impuestos que gravan producción, renta y patrimonio.

El Esquema A es más completo y permite advertir los niveles reales de presión fiscal que aplica el Estado, sumando todos sus niveles sobre los contribuyentes cordobeses.

El Esquema B, es parcial pero concentra el ejercicio para que sea más simple el análisis y la reflexión, toda vez que la jurisdicción municipal no dispone de un sistema de Seguridad Social de características similares al Provincial y al Nacional.

En ambos Esquemas la presentación de información es equivalente, presentando en columnas el Distrito Tributador, en el sentido de identificar dónde se ubica el ciudadano que aporta al fisco. En fila se distingue el Distrito Recaudador, en términos de cuál es el distrito responsable operativamente de gravar y cobrar los impuestos. En Anexo al presente se adjunta detalle desagregado de estos montos, fuentes consultadas y coeficientes de aproximación territorial utilizados.

Esquema A: Recaudación Fiscal por Distrito, según jurisdicción responsable de tributar. Año 2008 (en millones de pesos).



Esquema A’: Recaudación Fiscal por Distrito, según jurisdicción responsable de tributar. Año 2011 (en millones de pesos).


Esquema B: Recaudación Fiscal por Distrito, según jurisdicción responsable de tributar, excluyendo Seguridad Social. Año 2008 (en millones de pesos).




Esquema B’: Recaudación Fiscal por Distrito, según jurisdicción responsable de tributar, excluyendo Seguridad Social. Año 2011 (en millones de pesos).




6.    Las Respuestas


La información resultante de presión fiscal es elocuente por sí misma, la contundencia de los datos deja muy poco margen para los comentarios y matices. De todas maneras, es necesario realizar una reflexión meticulosa dado el impacto de la situación descripta sobre los Gobiernos responsables de conducir los Estados en sus tres niveles.

Cuadro 1a: Presión Fiscal en la Ciudad de Córdoba, por Distrito Recaudador. Año 2008.



Cuadro 1b: Presión Fiscal en la Ciudad de Córdoba, por Distrito Recaudador. Año 2011.



El primer comentario que surge inmediatamente se refiere a la presión fiscal total sobre los ciudadanos de la Ciudad de Córdoba: casi $4 en 2008 y $5 en 2011 de cada $10 son entregado al fisco en concepto de impuestos, tasas, contribuciones e ingresados a los presupuestos del Estado. Esta presión fiscal cercana al 40% en 2008 y 50% en 2011 debe constituir un parámetro de referencia y restricción instrumental para cualquier acción de mejora impositiva mediante aumento de alícuotas, revalúos o mayor fiscalización.

Debemos remarcar que la relación expresada por la presión fiscal indica básicamente impuestos recaudados, es decir no incluye alícuotas teóricas ni aspectos vinculados a declaraciones formales de los contribuyentes, por ende cualquier acción de mayor o más efectiva fiscalización a través de los organismos responsables de la recaudación en cualquiera de los Distritos, se transmitirá directamente a un mayor índice de presión fiscal.

El segundo comentario que surge es la reflexión de carácter más “federal”, en un sentido estricto. Percatarse que casi el 70% en 2008 y 65% en 2011 de los recursos tributarios que aportan los ciudadanos de la Ciudad de Córdoba (25,5% de un total de 37,1% en 2008 y 31,3% de un total de 47,6% en 2011) se los apropia de primera fuente la jurisdicción Nacional, implica una severa advertencia de desvió de los principios federales que establece la Constitución Nacional originaria de 1853 y la reforma de 1994. Es difícil imaginar una relación armoniosa entre las tres jurisdicciones si no existen al menos:

§       mecanismos automáticos de transmisión de recursos de los niveles superiores a los inferiores del Estado; o –algo que parece imposible-,
§       transferencia de responsabilidades sobre la provisión de bienes y servicios públicos desde la jurisdicciones inferiores a las superiores.

El tercer comentario está matizado porque implica relacionar la presión fiscal con información de carácter especulativo o hipotético, aunque fácilmente modificable si la hipótesis utilizada no es convincente. Esta información se refiere a disponer de estimaciones relativas a la llamada vía de retorno de los impuestos hacia los ciudadanos en bienes y servicios.

Si bien es relativamente sencillo alcanzar un resultado respecto de la presión fiscal con información disponible en fuente pública, es decididamente muy dificultoso contar con estimaciones respecto de cómo o cuál es la exigencia que tienen los ciudadanos en cuanto a bienes y servicios públicos respecto de cada uno de los niveles de Estado, ello incluyendo: seguridad, justicia, educación, salud, servicios burocráticos, obras, etc.

No obstante consideramos un ejercicio útil establecer una comparación entre el datos relevado y objetivo de la Presión Fiscal, respecto de la proporción de sentido contrario, es decir respecto de los bienes y servicios públicos que los ciudadanos esperan recibir desde el Estado, en cada una de las jurisdicciones proveedoras de los mismos.

Para simplificar este ejercicio hemos excluido la Seguridad Social, porque la misma tiene un alto componente de transferencias cruzadas entre sectores económicos y regiones; y también porque la Jurisdicción Municipal adolece de un Sistema de Seguridad Social comparable al menos en grandes rasgos con el que cuenta Nación y Provincia. Por ello la base de comparación respecto del PB de la Ciudad de Córdoba, se reduce desde 37,1% en 2008 y 47,6% en 2011 de la presión fiscal total a 22,9% en 2008 y 29,3% en 2011 de presión fiscal cuando se excluye la Seguridad Social.

Luego el ejercicio consiste en dos ideas sencillas: a) establecer una Hipótesis de Distribución del total de los bienes y servicios públicos que los ciudadanos de la Ciudad de Córdoba reciben en la actualidad, sin considerar seguridad social; la hipótesis aplicada es 50% de los bienes los provee la Provincia, 30% el Municipio y 20% la Nación; b) suponer que el total de recursos que aporta el distrito Ciudad de Córdoba, vuelven a los ciudadanos en bienes y servicios, cuando se suman la provisión de los mismos por parte de todas las jurisdicciones.

Cuadro 2a: Presión Fiscal sin Seguridad Social en la Ciudad de Córdoba, respecto de Expectativas de provisión de bienes públicos, por Jurisdicción. Año 2008.


Cuadro 2b: Presión Fiscal sin Seguridad Social en la Ciudad de Córdoba, respecto de Expectativas de provisión de bienes públicos, por Jurisdicción. Año 2011.


El resultado obtenido es, al igual que con la presión fiscal total, elocuente por sí mismo. En efecto,  la relación entre la responsabilidad respecto de la provisión de bienes y servicios públicos por jurisdicción respecto de la presión fiscal propia de cada distrito indica que:

§       En el caso del Municipio la exigencia por bienes y servicios es 4 veces superior en 2008 y 3,15 veces superior en 2011 a los recursos propios.
§       En el caso del Estado Provincial es 2,7 veces superior en 2008 y 2,33 veces superior en 2011 a sus recursos propios.
§       En el caso de la Nación la relación se invierte, y solamente es responsable de devolver en bienes y servicios, aproximadamente ¼ de los recursos que recauda tanto en 2008 (0,27) como en 2011 (0,29).



7.    Reflexiones finales


Como se mencionó el objetivo del presente ensayo es aportar en la reflexión y alerta a los ciudadanos en general y a la dirigencia política en particular, de cuán cerca está el fracaso cuando se asumen compromisos de Gobierno con herramientas y mecanismos defectuosos de administración de recursos.

Si bien  hemos demostrado de forma simple que la Sociedad cumple en proveer al Estado de los recursos materiales para que pueda alcanzar sus fines, también se pudo poner en evidencia que las funciones del propio Estado quedarían limitadas en virtud de las imperfecciones y asimetrías que tiene la apropiación de rentas por parte de los distintos niveles.

En otros términos, los niveles de presión fiscal para la Ciudad de Córdoba ponen de manifiesto que la voluntad de pago de impuestos es más que una mera expresión de deseo siendo una realidad operativa, toda vez que los ciudadanos tributan en promedio el 40% en 2008 y casi 50% en 2011 de sus rentas anuales. De otra parte, observamos con atención que el 70% en 2008 y el 65% en 2011 de esos aportes al fisco se realizan a la jurisdicción Nacional, que se advierte, al menos desde la hipótesis, como la que menor compromiso efectivo posee en devolver bienes y servicios a los ciudadanos.

Consideramos también que el presente ensayo sirve para que la dirigencia política ponga en el futuro, en un ambiente de control estricto la relación entre aquello que los ciudadanos exigen a cada nivel del Estado y por ende los compromisos que se asumen en campañas para ganar el favor del electorado respecto de las herramientas y recursos con los que contaran al momento de gestionar el aparato Estatal. La asimetría entre jurisdicciones respecto de esta relación manifiesta que habrá regentes y sometidos, con ciudadano rehenes de promesas incumplidas y de planes de gestión de la cosa pública incomprensibles.

El análisis de la información presentada en este breve ensayo, no pretende ser extrema en sus conclusiones y es consciente de que existen atenuantes de la distorsión, en particular sabemos que existe una responsabilidad de convivencia en el marco de una Nación, la cual obliga a los distritos de mayor peso relativo respecto del promedio en la generación de Renta a transferir a los distritos de menor desarrollo, la ciudad de Córdoba está dentro de los primeros.

De todas maneras los actuales niveles de asimetría entre el llamado Distrito Recaudador y el Distrito Tributador deben establecer una severa advertencia para las discusiones próximas en materia de reforma política, mas aún si se los compara a su vez con las exigencias de bienes y servicios de los ciudadanos respecto de los distintos niveles del Estado.

Creemos que es inconducente y de resultado incierto modificar el sistema de acceso a los cargos públicos, tal como indica es el espíritu de actual reforma política de los partidos, si no se discute y modifica el sistema de asignación de recursos para gestionar esos mismos cargos públicos. En otros términos no es posible hacer un mejor sistema electoral si no se posee un mejor sistema de gestión y asignación de las rentas que la Sociedad entrega al Estado para su administración.

Al margen del análisis planteado quedan, por supuesto, los aspectos instrumentales en los mecanismos de cobros de impuestos que bajo el principio de la búsqueda de eficiencia administrativa han establecido una tendencia en los últimos 20 años en la Argentina, a transferir responsabilidades operativas desde los niveles inferiores a los niveles superiores del Estado. Los diseños del sistema de recaudación para una mejor performance que impliquen corrimiento de la jurisdicción con potestad originaria deben ser compensados con mecanismo de transferencia automática entre jurisdicciones de manera tal que la arbitrariedad o la disputa entre las conducciones del Estado en distintos niveles no introduzcan restricciones ni distorsiones en la administración de los recursos que cada jurisdicción aporta y tributa de forma genuina.

Por último cabe remarcar que la discusión planteada no es tributarista, sino es estrictamente económica y en tal sentido la respuesta no implica una reforma fiscal, aunque la misma sería de utilidad, sino que es necesario rediscutir los pactos y relaciones de poder entre los tres niveles de Estado, ya sea desde la disponibilidad automática de los recursos que los ciudadanos pagan en concepto de impuestos y/o en términos de la cantidad, variedad y calidad de  los bienes y servicios públicos que cada nivel del Estado provee en cada Jurisdicción.




RESUMEN PRESIÓN FISCAL CONSOLIDADA EN CÓRDOBA 2008-2011



                                              






RELACIÓN FISCAL NACIÓN, PROVINCIA Y MUNICIPIO: Bases de un sistema de condicionamiento político
- Ensayo -


Diego Dequino
Economista
(colaboración Lic. Julieta Panebianco)

Agosto 2012











RESUMEN EJECUTIVO

La relación entre Estado y Sociedad tiene típicamente dos vías: los aportes de los ciudadanos a la manutención del Estado; y los bienes y servicios que el Estado provee a sus ciudadanos. Para un ciudadano de Córdoba Capital y en el caso de la primera vía, se midió cuánto aporta en promedio de impuestos en relación a los tres niveles de Estado y se relacionaron estos tributos con el Producto Bruto de la Ciudad llegando así a la llamada presión fiscal. La información utilizada es toda proveniente de fuente pública.

El cálculo arrojó que casi $4 en 2008 ($5 en 2011) de cada $10 producidos en la ciudad de Córdoba son entregados al fisco, y que el 70% en 2008 (65% en 2011) de esos aportes se realizan a la jurisdicción Nacional, siendo ésta en términos relativos la que menor compromiso efectivo posee en devolver bienes y servicios a los ciudadanos.

Cuadro 1a: Presión Fiscal en la Ciudad de Córdoba, por Distrito Recaudador. Año 2008.


Cuadro 1b: Presión Fiscal en la Ciudad de Córdoba, por Distrito Recaudador. Año 2011.


En el caso de la segunda vía, a falta de mediciones de demanda de servicios públicos se estableció una hipótesis distributiva sin considerar los impuestos al trabajo de la siguiente manera: el 50% de los bienes y servicios públicos que los ciudadanos de la Ciudad de Córdoba reciben los provee la Provincia, el 30% el Municipio y el 20% la Nación. A su vez se estableció como supuesto optimista que el total de recursos que aporta el distrito Ciudad de Córdoba vuelven a los ciudadanos en bienes y servicios.

La relación entre ambas vías, se efectuó considerando un presión fiscal acotada, es decir excluyendo la Seguridad Social, y considerando solamente los impuestos que gravan producción, renta y patrimonio, toda vez que la jurisdicción municipal no dispone de un sistema de Seguridad Social de características similares al Provincial y al Nacional. El cálculo ajustado de presión impositiva señala que de 37,1% en 2008 (47,6% en 2011) de presión total que soporta un contribuyente de la Ciudad de Córdoba; 14,2% en 2008  (18,4% en 2011) representan impuestos al trabajo, y el 22,9% en 2008 (29,3% en 2011) restante el resto de las cargas tributarias.

El análisis combinado de ambas dimensiones en cuanto a la responsabilidad respecto de la provisión de bienes y servicios públicos por jurisdicción, respecto de la presión fiscal propia de cada distrito indica que:

§         en el caso del Municipio la exigencia por bienes y servicios es casi 4 veces en 2008 (3,15 veces en 2011) superior a los recursos propios administrados;
§         en el caso del Estado Provincial es 2,7 veces en 2008 (2,33 veces en 2011) superior a sus recursos propios;
§         y en el caso de la Nación la relación se invierte, y solamente es responsable de devolver en bienes y servicios, por un ¼ en 2008 (poco más de ¼, 0,27 en 2011) de los recursos que recauda en la jurisdicción de Córdoba Ciudad.

El contraste entre las dos dimensiones aporta en la reflexión y alerta a los ciudadanos en general y a la dirigencia política en particular, del fracaso probable cuando se asumen compromisos con herramientas defectuosas de administración de recursos.  De igual manera una presión fiscal cercana al 40% en 2008 (50% en 2011) debe constituir una seria advertencia de restricción instrumental o escasa capacidad de maniobra por parte del Estado, respecto de cualquier acción de mejora impositiva mediante aumento de alícuotas, revalúos o mayor fiscalización.

Queda en evidencia que la Sociedad cumple en proveer al Estado de los recursos materiales para que pueda alcanzar sus fines, pero que las funciones del Estado quedan limitadas en virtud de las asimetrías e imperfecciones que tiene la apropiación de rentas por parte de los distintos niveles, lo que advierte la necesidad de una mejora en el sistema de gestión y asignación de las rentas que la Sociedad entrega al Estado para su administración.

La discusión planteada no es tributarista, sino es estrictamente económica y en tal sentido la respuesta no implica una reforma fiscal, aunque la misma sería de utilidad, sino que es necesario rediscutir los pactos y relaciones de poder entre los tres niveles de Estado, ya sea desde la disponibilidad automática de los recursos que los ciudadanos pagan en concepto de impuestos y/o en términos de la cantidad, variedad y calidad de  los bienes y servicios públicos que cada nivel del Estado provee en cada Jurisdicción.