domingo, 31 de agosto de 2025

La economía Argentina previo a las elecciones oct-2025

Cuando la economía entra en “los últimos cinco minutos”.

Diego Dequino, 27/08/2025

(también en La Voz del Interior)

En la Argentina, los mercados financieros y la política suelen relacionarse de maneras extrañas. Lo visto en las últimas semanas es una muestra clara: un Gobierno que parecía tener el partido ganado, pero que decidió arriesgar demasiado en los últimos minutos.

Lo económico y lo político se entrelazan. El reciente aumento del dólar, la tasa de interés y del riesgo país no se explican solo por un escándalo coyuntural: detrás hay dudas de sostenibilidad sobre la política monetaria y financiera.

El mercado percibe que el esquema actual está sobre intervenido y, al mismo tiempo, se sorprendió por la velocidad con la que el Gobierno decidió desarmar las Lefis (antes Leliq), una herramienta clave para sostener la rentabilidad y el dinero en caja (liquidez) de los bancos.

En otras palabras, se tocaron los dos resortes vitales del sistema financiero: rentabilidad y liquidez. En los últimos sesenta días, se dieron licitaciones improvisadas, suba de encajes en varias tandas y medidas que parecen responder más a la urgencia que a un plan ordenado.

El apretón monetario.

El corazón del problema, con los actuales encajes y tasas de interés, es que el mercado de crédito para producir y consumir se vuelve inviable.

El sistema bancario argentino, sobredimensionado en relación con la demanda real, depende desde hace décadas de colocar dinero en bonos públicos o en operaciones con el Banco Central. Al cambiar esas reglas de golpe, se cortó de raíz la principal fuente de rentabilidad y se complicó el esquema de liquidez o dinero disponible en caja de los bancos.

El resultado: un sector que venía creciendo en colocación de crédito, se topa ahora con un freno abrupto. La economía real se aleja de la posibilidad de recibir financiamiento en cantidad y calidad, golpeando tanto a las empresas como a las familias.

Una tormenta que enloda la realidad.

El panorama se parece a una tormenta que dificulta el desarrollo normal del partido económico.

De un lado, un gobierno con apoyos importantes tales como Trump, el FMI, algunos grandes jugadores del mercado, empresarios prominentes dueños de empresas que cotizan en Nueva York, le otorga un aire distinto al que tuvieron otras gestiones en crisis.

Del otro, una sucesión de medidas que parecen agotar los trucos financieros y generan más dudas que certezas.

El asunto de fondo es el reacomodamiento de los precios relativos: dólar, tarifas, retenciones y salarios. Ese ajuste de largo plazo, inevitable en todos ellos o en algunos, obliga a empresas y familias a replantearse cómo producir y vivir en el nuevo escenario.

Para las empresas, el dilema es binario: invertir o reducir producción, sostenerse o cerrar. Para las familias, que no cierran, el ajuste es más silencioso pero igualmente real. Para empezar deberán cargar menos combustible, caminar más, usar más transporte público, revisar el gasto educativo, resignar salidas.

Adaptarse o quedar atrás.

La economía argentina, como la vida misma, impone adaptaciones. Lo vivimos en las crisis de los años ‘80, ‘90 y en los 2000. Algunos logran salir fortalecidos, otros quedan rezagados. El darwinismo económico que promueve este Gobierno consciente o inconscientemente funciona así: cada familia, cada empresa, debe escribir su propia historia de supervivencia, éxito o fracaso.

Hoy los asalariados formales, públicos y privados, han recuperado algo de poder adquisitivo, aunque la brecha con siete u ocho años atrás sigue siendo enorme y la percepción de bienestar de corto plazo ingresa en un impasse.

En el caso de los trabajadores informales, quienes venían más castigados en años anteriores, han mejorado sus ingresos a mejor velocidad y al ser un sector con ingresos más bajos la baja de la inflación les permite organizarse mejor en el día a día.

En el extremo opuesto, los sectores de mejores ingresos tienen acceso al consumo de bienes de lujo, pueden viajar al exterior o atesorar dólares sin restricciones.

Pero lo cierto es que una gran parte de la clase media se enfrenta a la necesidad de recalcular, ajustar, resignar y reacomodarse. Los grupos familiares que ganan entre 1,5 y 3 millones de pesos por mes, amplia franja de la clase media, deberán elegir entre intentar “salir por arriba” o ajustar su estilo de vida.

Un final abierto.

Lo que se juega en los próximos meses no es solo una cuestión electoral o financiera. Es un proceso más profundo: redefinir las reglas del juego económico para la próxima década. El dólar, las tarifas, los salarios y los impuestos marcarán la cancha donde empresas y familias deberán aprender a moverse.

El desafío es enorme. Si el Gobierno logra ordenar las variables, podrá abrir un ciclo de relativa estabilidad donde pueda prender un crecimiento robusto y sostenido de la economía. Si no, el costo lo pagaremos todos, en forma de más incertidumbre, más ajustes y menos futuro.

Como en el fútbol, no alcanza con ir ganando 2 a 0 si en los últimos cinco minutos uno se dedica a provocar al rival y a la hinchada contraria, porque el partido puede terminar mucho más complicado de lo que parecía.

 

lunes, 14 de julio de 2025

El fallo sobre YPF y la economía en tensión

 El fallo sobre YPF y los precios que marcan el rumbo. Una economía en tensión.

04/07/2025

Diego Dequino

Argentina atraviesa un momento económico cargado de tensión y expectativas. Mientras el gobierno insiste en mantener un tipo de cambio estable hasta fin de año, el mercado empieza a dudar de su sostenibilidad bajo las condiciones actuales. El Tesoro y el Banco Central no están comprando dólares en el mercado spot; están operando con futuros, cuando deberían estar acumulando reservas. Con superávit fiscal y liquidaciones del campo y la energía, lo lógico sería comprar y guardar. Es lo que cualquier ciudadano haría con un excedente: ahorrar.

El FMI lo sabe y lo insinúa. Aunque reconoce que se están implementando políticas fiscales y monetarias apropiadas, está preocupado por el nivel de reservas. A esto se suma el reciente fallo de la jueza Preska que vuelve a poner a la Argentina en el radar judicial internacional. Esto, como en 2014 con Griesa, no es un detalle menor: marca la cancha y condiciona cualquier intento de regreso a los mercados de deuda.

Lo que debe quedar claro es que el gobierno ha conseguido resultados técnicos. El ajuste fiscal se hizo, el déficit bajó, y la emisión monetaria se contuvo. ¿Cómo se logró? Esa es otra discusión. La ejecución de ese ajuste ha golpeado a muchos sectores, especialmente a la clase media, que se encuentra en un proceso de redefinición. El pacto conservador-popular que propone este gobierno deja a la ancha avenida del medio en el lugar más frágil. Es esa franja, entre 1,5 y 3 millones de pesos mensuales por hogar, la que más siente el impacto. Ya no trabaja para progresar, sino para sobrevivir.

El gobierno debe convencer a la sociedad y al mundo de que los precios actuales son precios de equilibrio. Pero hay cuatro precios clave que hoy presentan un desfase del orden del 30%: el tipo de cambio, las tarifas públicas, las retenciones al agro y los salarios. Todos están por debajo de su valor histórico, todos distorsionan, y todos presionan.

El caso del dólar es paradigmático: la UVA ha evolucionado al ritmo de la inflación minorista, mientras que el dólar ha quedado 25% por detrás. Las tarifas tienen un retraso del 23%. Las retenciones, un impuesto excepcional, afectan a un sector que sostiene a millones de argentinos. Y los salarios tienen un retraso que varía entre el 18% y el 35%, dependiendo del rubro.

El gobierno parece decidido a llegar a las elecciones de 2025 con estos cuatro precios congelados. Eso implica riesgos. La economía no es matemática pura, no es que si algo no cierra, se cae. Depende de los apoyos y de quién esté dispuesto a sostener un modelo que reconfigura ganadores y perdedores. Milei intenta lo que Macri no pudo: redistribuir el mapa económico con otros actores, en un contexto de mayor confrontación y con una clase media que, una vez más, debe ajustar su proyecto de vida.

Mientras tanto, los sectores populares encuentran cierto alivio en la baja de la inflación y en la desintermediación de la asistencia. Allí, el gobierno parece haber ganado algo de tiempo. Pero el reloj no se detiene, y la economía tampoco. Habrá que ver si este rumbo puede sostenerse o si habrá que corregir el desfasaje inevitable de los precios. Porque si no lo hace el gobierno, lo hará el mercado. Y ya sabemos cómo termina esa historia.

 

martes, 1 de julio de 2025

Deuda Provincia Córdoba - Una lectura financiera sobre nueva colocación

 Una lectura financiera de la nueva colocación de deuda de Córdoba

Diego Dequino, 26/06/2025

ver en Comercio y Justicia

El Bono de la Provincia de Córdoba, deuda en dólares con vencimiento 2030-2032 a una tasa del 9,75% anual colocado en jurisdicción Nueva York en el día de la fecha, desde el punto de vista financiero permite, a nuestra Provincia, despejar los vencimientos de los próximos meses y años. En ese sentido, es positivo porque el gobierno provincial tendrá más grados de libertad durante la gestión actual.

En cuanto a la tasa de interés, se está pagando el precio de ser los primeros en salir al mercado como gobierno. Porque una tasa que roza el 10% cuando hay Obligaciones Negociables casi idénticas emitidas por empresas que no son de primera línea, como es YPF Energía Eléctrica S.A. (YFCJO), con un monto significativamente más grande en relación a su negocio (420 millones de dólares para YPF Eléctrica es un monto proporcionalmente más significativo que 725 millones de dólares para la provincia de Córdoba), tuvo una tasa de corte en octubre del 2024 de 7,875% y actualmente cotiza con una TIR del orden del 7,3%.

En materia de plazo para ser gobierno, la devolución de capital entre el 5to a 7mo año luce estructuralmente corto, en especial en un momento en que el país es market friendly y, tendencialmente, lo seguirá siendo. Es decir, si el gobierno nacional actual y su plan económico se sostienen, en los próximos meses debería haber mejores oportunidades, especialmente en materia de plazo, para colocar deuda de subsoberanos a 10 años o más para la devolución del capital.

Es probable que el timing de la operación haya sido inducido como una manera de encontrar una respuesta financiera rápida a circunstancias impostergables de caja.

Por otra parte debe considerarse el colateral positivo o negativo, según pueda el gobierno administrar la parte líquida del stock de dólares tomados, netos del repago o recompra del bono hoy vigente con vencimiento 2027. Será crítico en tal sentido para el gobierno provincial, si prevén una corrección en el tipo de cambio en los próximos meses. Porque en tal caso no es indiferente financieramente si son obligados a liquidar toda la operación en los próximos días al tipo de cambio oficial -pasarse a pesos-.

En cuanto a la recompra del Bono vigente con vencimiento 2027, el cálculo es mucho más fino, porque la tasa de ese Bono 2027 (7,125%) es menor a la tasa de colocación del nuevo Bono 2032. No obstante, hay que considerar que el Bono 2027 es fruto de una negociación que se llevó a cabo en el marco de la reestructuración de toda la deuda argentina durante 2020-2021, mientras que la actual colocación es de mercado.

Si bien el gobierno podría comparar la tasa de colocación del 9,75% contra la TIR de los Bonos soberanos actuales, debemos saber que no hay ningún bono comparable contra el hoy emitido. El que está más cerca en duration es el Global 2035, con TIR cercana al 10%. Pero, conceptualmente, no se debe comparar la tasa de colocación del Bono Córdoba 2032 contra tasa de Bonos que están arbitrados por el propio deudor (gobierno nacional) y que son fruto de un canje, cuya tasa nominal de lámina y la cadencia de devolución del capital fueron diseñados fuera del mercado, en la reestructuración de deuda del 2020. La mejor referencia es la mencionada emisión de ON YFCJO, porque fue una salida al mercado reciente (oct 2024) y de una empresa estatal de segunda línea (YPF Energia Eléctrica S.A.).


domingo, 15 de junio de 2025

SIN DÓLARES NO HAY PARAÍSO

 


SIN DÓLARES NO HAY PARAÍSO
Diego Dequino, 12/06/2025

Argentina pudo esquivar el infierno de la hiperinflación, pero desde ese momento se asentó en el purgatorio y parece aún no salir de él. 

Ya sabemos, son demasiados los pecados económicos cometidos por los argentinos, como para asegurarnos una larga estadía en el purgatorio.

Por eso, mientras el peso argentino se hace fuerte, fruto de la baja en la inflación, las medidas de austeridad en materia de gasto público, el manejo profesional de la política monetaria que ha llevado a no emitir en demasía moneda por encima de la demanda, mientras eso ocurre, los argentinos, sin embargo, seguimos obsesionados con el dólar.

El foco, entonces, sigue estando sobre el precio del dólar, sus causas y sus consecuencias.

En el blanqueo de capitales para que las personas y empresas llevaran a los bancos sus dólares atesorados o los trajeran del exterior.

En las medidas para que la gente saque los dólares del colchón y los gaste.

En la sangría de dólares gastados debido a la expansión exagerada de los viajes al exterior de los argentinos. 

En la búsqueda de financiamiento que lleva adelante el Tesoro con el crédito plus del FMI  o con bonos de nueva deuda.

También con el Banco Central haciendo REPO -préstamos transitorios- con bancos del exterior o emitiendo deuda para las empresas que quieren girar dividendos al exterior.

Entonces el gobierno, aunque reniega, siempre vuelve sobre el punto: conseguir de manera creativa los dólares que  no quieren comprar en el mercado, para no convalidar un valor más alto en el precio de la divisa.

Muchos de los votantes del presidente Milei siguen aguardando, de forma velada, la medida más radicalizada que había propuesto previo y durante su campaña electoral e incluso luego de asumir: la dolarización de la economía.

Es muy probable que la falta de respuesta ante esta propuesta que había hecho el presidente pueda conducir progresivamente a una mayor aversión al riesgo por parte de los inversores y a una conducta más beligerante por parte de los consumidores, que si bien, perciben una baja en la intensidad de la suba de los precios, no logran apropiarse aún de los beneficios en sus bolsillos.

La escalera que conduce desde el purgatorio al paraíso tiene algunos escalones obligatorios, en general vinculados a terminar de estabilizar un conjunto de precios relativos críticos de la economía.

En particular, nos referimos -por supuesto - al precio de la divisa extranjera, que tiene un retraso del orden del 25% al 30% en términos de la inflación de los últimos ocho años.

El segundo son los impuestos distorsivos que recaen sobre un sector clave de la economía como es el complejo agroindustrial, corazón productivo y culturalmente identitario de nuestro país. 

La carga extraordinaria y exagerada de las retenciones, son una mochila de piedra fiscal difícil de cargar por el motor principal de nuestra producción.

El tercero está vinculado a las tarifas de los servicios públicos, que aún contienen 30% de retraso respecto de sus costos, tema que el gobierno en algún momento deberá afrontar a un costo político y social difícil de adivinar.

El cuarto precio relativo, es el escalón dorado para alcanzar el paraíso: los salarios reales o el poder adquisitivo de la gente, de todos y cada uno de los argentinos.

No es un tema de culpables, pero allí hay un claro retraso respecto a los últimos ocho años que oscila entre el 15% y el 35%, dependiendo de cuán formal o informal sea el trabajador. 

Este último escalón dorado, si se completa, sería la coronación para una recuperación decidida y consistente.

Pero de manera realista es difícil imaginar que ocurra de forma rápida.

Quizás deberemos encontrar el bypass que implique que una generación laboral de la Argentina resigne poder adquisitivo presente, para que la generación siguiente sea más próspera. No muy diferente a la Argentina entre 1880 y 1930.

Si estos cuatro precios relativos terminan de alinearse y estabilizarse, el proceso de inversión en la Argentina será decidido y potente, llevándonos a ese lugar que todos ansiamos: una Argentina próspera que tenga lo suficiente para dar cabida a todos y cada uno de nosotros.

Pero seamos claros: sin dólares no habrá paraíso.


lunes, 9 de junio de 2025

 Argentina “baratísima” para invertir: con cuáles fundamentos

21/05/2025
DIEGO DEQUINO

El presidente Javier Milei cerró el martes por la noche su discurso en AmCham Summit ante un nutrido grupo de empresarios con una frase propia de su estilo: “es una excelente oportunidad de compra porque Argentina está baratísima y Argentina va a subir …(mucho)”.


Para analizar si Argentina está barata o cara para invertir, creo que hay que ser un poco más meticulosos, saliendo de lugares comunes.


Primero, si estamos caros o baratos en términos generales. Obviamente que con un atraso en el precio del dólar respecto de la inflación del orden del 25-30%, que simplemente se advertir al comparar el día de la creación de la unidad de valor adquisitivo (UVA) cuyo valor el 31 de marzo de 2016 fue 14,05 pesos; mientras el dólar libre y único ese día tenía un valor similar. Hoy la UVA alcanza $1.474 y el dólar $1.166. Ello produce, en términos generales, que la Argentina respecto de sus valores históricos propios parezca cara en dólares en términos de los salarios y, como mucha gente lo interpreta, de vivir (alimentación, vestimenta). También la comparación arroja resultados similares respecto de otros países.


Ahora bien, para entender el mensaje que el Presidente envía a los inversores en cuanto a que la Argentina está barata para invertir, creo si es correcto si ese mensaje se recorta y circunscribe a sectores de actividad específicos.


Fundamentalmente porque el razonamiento para saber si se está barata o cara, en materia de inversión para producir, tiene que ver con la rentabilidad y la competitividad de cada negocio.


Baratos


Entonces ¿dónde está barata Argentina? para invertir. En el agro, en el campo, la tierra, la producción agropecuaria, cuando se compara con el mundo, es decir con quienes competimos. ¿Y por qué está barata? Porque es un sector que tiene deprimidos los precios de sus activos principales, por ejemplo la tierra, porque es un sector que es competitivo, que tiene capacidad para competir, pero que está castigado en la determinación de su margen de utilidad. Si las retenciones no existieran, o el valor del dólar se acoplara más a la inflación (precios internos), el precio de las propiedades agrícolas aumentaría de forma significativa. Pasaría a ser un negocio con mucho mayor margen de utilidades, lo cual impactaría positivamente en el valor de los activos que componen el capital del sector.


Otro sector donde somos baratos en términos relativos, es el vinculado a la energía y minerales. Por caso, en especial en este momento el gas, el litio, el cobre, tienen abundancia relativa y por lo tanto oportunidades de inversión convenientes. Adicionalmente, cuando hay costos vinculados a una matriz de producción donde la energía, gas, petróleo o electricidad, si existe contratos de oferta asegurada también hay una ventaja -menor- de precios relativos.


También la pesca, porque tenemos una plataforma submarina enorme que combinado con las regulaciones presentes que dificultan la actividad, los activos de dicho sector también están deprimidos en términos relativos. Para un inversor de largo plazo, que tenga ventanas de regulación que le permitan controlar costos extraordinarios locales también hay oportunidades. 


En paralelo, otro sector donde también todavía tiene margen, tiene que ver con las empresas de servicios de valor agregado tecnológico, donde no somos competitivos en términos globales, pero sí en términos regionales. Los servicios digitales en Argentina tienen aún ciertas ventajas competitivas de alcance regional que permiten imaginar condiciones favorables para inversores externos, en especial cuando esas ventajas provienen del capital humano cuya curva de formación y acumulación requiere al menos tres décadas.


En síntesis, las alternativas de que la Argentina está barata para inversores extranjeros, aún con un dólar 25%-30% retrasado respecto de los precios internos en pesos, está ligada a tres vertientes: actividades muy competitivas que son castigadas en sus márgenes de utilidades por impuestos (retenciones) y distorsiones en la formación de su precio de venta (dólar barato), que degradan el valor de sus activos (la tierra); actividades ligadas a recursos naturales abundantes que tiene la Argentina; actividades competitivas de alcance regional cuyo corazón del handicap proviene de los recursos humanos, que por definición requieren procesos de formación de al menos tres décadas.


Caros


¿Dónde estamos caros? Para no decir simplemente en el resto de la economía, o que somos caros en todos aquellos sectores donde no somos competitivos respecto a otros países. 


Y aquí sí el retraso en el precio del dólar en términos históricos de nuestros propios precios internos en pesos, nos impone un costo argentino extra y alto. Este valor es aquello que se emparenta con el costo de vivir o con una mirada que combina con la percepción del lado del consumo.


Resumiendo, debemos entender o hagamos votos para que así sea, que el Presidente le habló a los inversores y que pensaba en determinados sectores de la economía donde efectivamente hay oportunidades para invertir. Pero que a su vez, en algunos casos, esas oportunidades están retroalimentadas por marcos jurídicos especiales como el RIGI que otorgan “bonus extras” de utilidades aseguradas en el mediano y largo plazo.