viernes, 26 de septiembre de 2014

Neoliberalismo vs Neomarxismo (Parte I)



TIPO DE CAMBIO, INFLACIÓN, DÉFICIT FISCAL POBREZA/MARGINALIDAD: UNA MIRADA ESTRUCTURALISTA SOBRE INDICADORES TÍPICAMENTE NEOLIBERALES
VS.
PRODUCTIVIDAD, RELACIÓN CAPITAL/TRABAJO, CRECIMIENTO Y DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO NACIONAL: UNA MIRADA NEOLIBERAL SOBRE INDICADORES TÍPICAMENTE ESTRUCTURALISTAS

- ENSAYO -


I - LA ACTUALIDAD EN LA DISCUSIÓN (Parte I)
II - EL FUTURO Y SUS ESCENARIOS (Parte II)
III - LA POLÍTICA COMO DISCIPLINA ECONÓMICA (Parte III)

26 de Septiembre de 2014
Diego Dequino
Economista


PARTE I: LA ACTUALIDAD EN LA DISCUSIÓN

La dinámica que adoptaron los acontecimientos en materia económica en la Argentina desde el 16 de Junio de 2014, día en que la Corte de Estados Unidos negó la apelación argentina en el caso de los fondos buitres, parece destinado a transformarse en caso práctico contemporáneo del Manual de Zonceras Económicas Argentinas.

Las circunstancias que rodearon a cada una de las etapas alcanzadas en cada tramo de esta encrucijada en materia de política económica en que está enredado el Gobierno Argentino son de público conocimiento y no merecen análisis, más sí opiniones personales de cada argentina/no por cierto.

Lo importante entonces, para aportar en la desvencijada cultura de la planificación, consiste en apelar a los rasgos centrales de las medidas no tomadas y a las características principales de los acontecimientos impuestos por la realidad.

En Economía, como en todas las disciplinas que aspiran a disponer de modelos de pronóstico equivalentes a los disponibles en las Ciencias Duras, las variables que se elijan para configurar el modelo son convencionales en función del marco teórico - con su referencia ideológica - que se elija. Ello nos ayudará a comprender, tal como hemos visto en las últimas semanas, los desencuentros dialécticos irreconciliables entre los colegas economistas de la más diversa estirpe y formación.

En este campo de desencuentros, comienzan a avizorarse los conceptos centrales dentro de una visión de Estado de la política económica donde observamos una reedición criolla de debates que considerábamos prescriptos muchos de los que estamos interesados en la Economía como campo de investigación y trabajo, en particular reaparece un debate propio de fines de los años ochenta que en general se titula: Mercado versus Estado. Pero lo vamos a reetiquetar como Neoliberalismo Económico (Periférico) versus Neomarxismo (Económico) Periférico. La utilización de los paréntesis no es casual, ya que en general los primeros reniegan y renegaron siempre de su condición “periférica” entendiéndose a sí mismos como exponentes lúcidos del Neoliberalismo Económico mundial, léase central. En cuanto a los segundos siempre renegaron, inclusive desde la propia génesis del autor fundante K. Marx, de la “economía” como argumento analítico útil para guiar el análisis de los fenómenos, prestándole mayor atención a la morfología de los fenómenos, la totalización comprensiva de las relaciones materiales como expresión de las relaciones sociales y la conclusión predictiva positivista de los mismos.

Identificamos a estos fines dos bandos, ambos integrados por colegas lúcidos por cierto. De una parte, se enrola el bando crítico extremo en materia de medidas no tomadas por el gobierno nacional. De otra, los colegas se caracterizan por desplegar críticas a medidas ya tomadas en el pasado reciente y anterior al gobierno nacional como defensa principal de las medidas no tomadas en la actualidad. Es decir la discusión tiene un definido esquema de discusión soportado sobe la negación como concepto lógico y en tal sentido un especie de exasperación irreflexiva.

En el primer sector, el crítico, encontramos a exponentes que intentan poner foco en lo que podríamos llamar el manejo profesional de la economía como línea de trabajo argumental central para resolver los problemas y obstáculos que enfrenta hoy en la coyuntura la economía Argentina en materia de: Inflación; Tipo de Cambio; Performance Fiscal y podríamos agregar Pobreza/Marginalidad. Para de esa manera mejorar la perspectiva estructural de la propia economía nacional: productividad; relación Capital/Trabajo; crecimiento y distribución del Ingreso Nacional.

En el otro sector, encontramos exponentes de la formación económica con una perspectiva contraria, en este grupo se inscriben colegas afines al Gobierno Nacional, incluyendo algunos pocos funcionarios que tienen la valentía de expresar conceptos y argumentos propios. Estos en conjunto desisten decididamente en dar la discusión sobre Inflación; Tipo de Cambio; Performance Fiscal y Pobreza/Marginalidad. Ello es el primer elemento que impulsa a la exasperación, al ignorar por completo el contenido identificado por el grupo crítico.

Ahora bien, este sector pro gobierno creemos tiene sus argumentos para no incurrir en la discusión de aquellas variables señaladas y en particular de los valores que debieran asumir según la perspectiva del primer grupo con el fin de asegurar una adecuada perspectiva estructural de la economía nacional. Este especie de ocultamiento -o vacío para los más críticos del gobierno nacional- constituye el segundo elemento que promueve la exasperación: no poner a relucir los reales argumentos que sostienen la política económica del gobierno nacional, o en otros términos la no política económica nacional según la perspectiva del primer grupo.

Las razones no esgrimidas, aunque las presumimos, de este Neomarxismo (Económico) Periférico consiste fundamentalmente en comprender que para ellos la Economía no es materia específica de análisis. Cuando se pone eje en los argumentos estructurales de la configuración material de la Sociedad: productividad; relación Capital/Trabajo; crecimiento y distribución del Ingreso Nacional; entonces todas las herramientas de gestión son intercambiables y realmente indiferentes en términos de cuáles se utilizan o de cuál manera se las implementan, siempre que permitan conseguir los resultados deseados para aquellos objetivos. Poniendo algún ejemplo reciente, podemos señalar que es indiferente como se controla el tipo de cambio (libre mercado, cepo, cambios múltiples, etc) siempre que la ecuación deseada de productividad nacional se sostenga; o es irrelevante las medidas de control de inflación que se promuevan (nuevo IPC, ley de abastecimiento, acuerdo salarial anual, etc) siempre que la distribución del ingreso nacional cumpla con el patrón previsto.


Tres errores de argumentos del Gobierno Nacional

Como ocurre cuando no existe capacidad de observancia en el campo científico, difícilmente se pueda llevar adelante una medición si no se puede observar el fenómeno. En eso el equipo económico del gobierno nacional aparenta disponer de una astucia para discutir que es muy probable que la tengan, a pesar de que los más críticos insisten en que  - tal como señalamos - directamente no tienen ni los argumentos necesarios. Es decir fluctuarían aquí entre “No hago porque no tengo que hacer y no lo explicó” al “No hago porque no sé (que hacer)”.

Nuestra perspectiva indica que el gobierno en materia económica, tiene una especie de real malicia en términos que sí sabe lo que implica no hacer. Y el argumento descollante, que quizá deja sin palabras al primer grupo, es que este Neomarxismo (Económico) Periférico no le otorga ningún significado útil para el diseño e implementación de las medidas de política al manejo profesional de la economía. Este es el primer error grave en el cuál el gobierno nacional incurre: desconocer la correlación entre saber hacer y producir resultados.

Obviamente que aquél argumento se sustenta, tal como dijimos, en una visión de lo material como subsidiario de las relaciones sociales incluyendo las jerárquicas y de poder. Entonces este pasa a ser el segundo error grave: propiciar una cercanía riesgosa en la morfología económica del proceso actual con algunos de los rasgos centrales que tuvieron en el siglo XX las economías sujetadas al patrón político de la dictadura como contrario a las democracias europeas. Fijar reglas y penalidades solamente para castigar culpables de los problemas económicos del país, implica negar la complejidad que tiene la propia mecánica de solución de cualquier problema económico. En otros términos, es como si el gobierno muchas veces propusiera matar o encarcelar a todos los asesinos que se identifiquen como la única y mejor manera de eliminar el asesinato como fenómeno social y humano.

El tercer error grave es la propia conjunción del primer y segundo error, ya que ellos no necesariamente deberían ocurrir en simultáneo. Este tercer error implica desconocer la matriz de formación del Peronismo en materia económica. Nunca el movimiento fundado por Perón quedó atrapado en esa encrucijada intelectual, basta leer la tradición cultural del Movimiento Obrero argentino junto con la selección de los funcionarios que definían los destinos de la política económica nacional para percatarse de tal circunstancia. El gobierno nacional propone una especie de pequeño diccionario económico del peronismo ilustrado, dando por tierra con la riqueza de matices, conceptos, formas y colores que el peronismo tuvo desde sus orígenes. Cuando el gobierno nacional reduce toda la problemática de la economía a la llamada Teoría de la Distribución no hace otra cosa que menospreciar y degradar al Peronismo como herramienta política de transformación.

El peronismo siempre fue transformador en materia económica, el gobierno nacional en esta última etapa parece decididamente conservador. Separando las distancias, la política económica del gobierno nacional se parece cada vez más a la restauración conservadora ocurrida dentro de la revolución francesa y que fue conocida como la “Era del Terror”. Sirva la analogía para expresar una mirada objetiva sobre un fenómeno político que intenta mostrarse como hiperrevolucionario cuando en realidad es una restauración conservadora.

Errores de argumentos de los críticos al Gobierno Nacional

En relación a quienes critican la política económica del gobierno nacional resulta más simple calibrar los argumentos toda vez que son estos quienes se esmeran por enumerar y repetir el número creciente de variables económicas que se encuentran cada vez más lejos de sus valores deseables y mucho más lejos de la capacidad de disciplinamiento que puede inferirle el gobierno a través de sus medidas de política.

Pero tal cómo se resaltó al inicio de este ensayo, el foco expuesto por esta corriente en tanto materia instrumental que necesitaría resolver el gobierno en la coyuntura de la economía Argentina es Inflación; Tipo de Cambio; Performance Fiscal y Pobreza/Marginalidad. La certeza en la mención de estas variables objetivos para la política económica no debe obnubilarnos en tanto ellas no constituyen por sí la base conceptual de un modelo de crecimiento y desarrollo. Esta colección actual de variables seleccionadas e impuestas sin dudas por la coyuntura, tienen una interrupción en el hilo de continuidad argumental cuando se las interroga sobre cuáles capacidades poseen para garantizar un crecimiento sostenido de la economía argentina que permita impulsar un ciclo de desarrollo.

El llamado ciclo neoliberal en el cuál la Argentina incurrió en la década de 1990, tuvo en estas variables las funciones objetivos de gran parte de su política económica y recurrió a modificaciones estructurales para alcanzarlas: privatizaciones de producción de bienes y servicios; nuevo convención jurídica y cultural sobre el rol de la moneda mediante la convertilibilidad; reforma del sistema financiero; homogenización de los patrones en materia de gravámenes en el comercio exterior; modificación del estatus del empleo público mediante congelamiento salarial y de vacantes; refederalización de los recursos públicos; entre otros.

Este contrapunto conceptual entre ambos grupos no es percibido de forma plena en el fragor de los problemas económicos actuales, ni mucho menos en las mieles asociadas a los momentos de estabilidad social y crecimiento económico. Pero debemos resaltar que hoy la antinomía intelectual es funcional a no resolver los problemas y dejar las soluciones en manos de quienes no están capacitados para gerenciarlas.

Este contrapunto tiene alcances casi irreconciliables si las soluciones de política económica son cedidas a algunos de estos grupos extremos y si se quiere radicalizados desde el punto de vista intelectual. Nótese que, de un lado, para el llamado Neoliberalismo Económico (Periférico) las variables de tipo funcional fueron el objetivo buscado y en dicha búsqueda implementaron reformas estructurales de un alcance, envergadura y velocidad sin ningún antecedente en la historia económica argentina. En el otro extremo del arco, el grupo del Neomarxismo (Económico) Periférico directamente renuncia a siquiera discutir las variables funcionales para poner foco exclusivamente en las variables estructurales de la economía y en su búsqueda es capaz de promover, impulsar e implementar medidas que exceden la mayoría de las veces el campo de la economía profesional.

En la coyuntura el que tiene el poder es quien  debe responder cuando a economía se refiere, por ello el gobierno nacional tiene una responsabilidad extra en relación a sus críticos. No obstante el grupo extremo del Neoliberalismo Económico (Periférico), cuya capacidad de inserción en la política pública actual está decididamente diezmada, debe ser capaz de comprender que su obligación intelectual es desarrollar los argumentos que permitan explicar la necesidad de corregir y sostener las variables funcionales ya mencionadas, que en la coyuntura actual son Inflación, Tipo de Cambio, Performance Fiscal y Pobreza/Marginalidad. Es decir no alcanza con devolver estas variables a valores razonables, sino definir los fines últimos que se pretenden para la economía Argentina en cuanto a productividad; relación Capital/Trabajo; crecimiento y distribución del Ingreso Nacional. Debemos hacer aquí referencia a la línea argumental oportunamente esbozada en el libro de Cavallo, Munlack y Domenech “La Argentina que no fue”, y sostenemos que el liberalismo en la Argentina deberá aumentar, corregir, mejorar o redireccionar ese esquema argumental si pretende conducir los destinos económicos del país nuevamente. Es una obviedad sostener que esos argumentos, al margen de la debilidad constructiva de su momento, ya no alcanzan o quedaron inutilizados por el propio fracaso de su mentor.

El liberalismo en la historia de la Humanidad y en el mundo es una ideología. El liberalismo económico en la Argentina es apenas un conjunto de recomendaciones instrumentales. El liberalismo económico criollo mientras no sea capaz de estar a la altura de las circunstancias que dominan en el siglo XXI el futuro de las economías globales, difícilmente será capaz de amalgamar en la Argentina mayorías efectivas de ciudadanos que los apoyen de forma consistente en el tiempo. Valga como ejemplo, el pragmatismo de los Secretarios del Tesoro de USA en los últimos 30 años es una materia pendiente para los intelectuales liberales económicos argentinos.


lunes, 4 de agosto de 2014

Fondos Buitres: El futuro de la Argentina en función de los acontecimientos



LITIGIO CON LOS FONDOS BUITRES: EL FUTURO COMO PERSPECTIVA DE LOS ACONTECIMIENTOS

02 de Agosto de 2014
Diego Dequino

Los acontecimientos

Los acontecimientos de los últimos días derivados del conflicto que mantiene el país con los llamados Fondos Buitres por el reclamo de deuda soberana argentina en default desde diciembre de 2001, deben interpretarse dentro de una película y no como una foto aislada. En las películas, en las novelas, en los relatos históricos y en las recreaciones en general, el punto de inicio lo elige el autor. Pero una vez lanzada la historia, el final debe ocurrir con una temporalidad humana so pena de transformarse en relato fantástico.

Para comprender las circunstancias actuales sugerimos como momento adecuado de inicio de la película noviembre de 2013, cuando la Presidenta Dra. Cristina Fernández decidió más que cambiar, disponer un equipo económico que se hiciera cargo del Ministerio de Economía. Hace nueve meses, el gobierno argentino decidió emprender un camino de normalización de la relación con los mercados financieros internacionales, aunque dicha decisión no se hizo pública, si podemos considerarla notoria al analizar la sucesión de acontecimientos. Comenzó por regularizar la situación de los juicios que el país tenia en su contra en el tribunal internacional CIADI; luego acordó con Repsol-YPF el monto de la indemnización y la forma de pago por la estatización de la petrolera; luego siguió el acuerdo en tiempo récord con el Club de París tanto en monto como en forma de pago de la deuda con esa organización; por si fuera poco en 2014 puso en marcha un nuevo y largamente reclamado índice de precios al consumidor con la anuencia del FMI. En este camino de regularización, el gobierno nacional suscribió contratos y acuerdos por un monto consolidado que puede estimarse entre u$s 15 mil millones y u$s 20 mil millones, dependiendo ello si se toman valores presentes o valores diferidos de los acuerdos. La magnitud de la apuesta del gobierno en esta estrategia es clara, los montos señalados equivalen al doble del pago realizado al FMI en el año 2005, acción que fundó la base conceptual del relato financiero del gobierno argentino en la última década y su virtud reivindicada en esta materia materia.

En la estrategia descripta el como objetivo es recuperar la cuenta de capital del Balance de Pagos, a partir de ingresar divisas frescas y de libre disponibilidad, permitiéndole en tal caso atacar dos problemas en simultáneo: a)fortalecer la política económica a través de mejorar la performance de la política monetaria y cambiaria, ello le permitirá mejorar el control de la inflación y del tipo de cambio; b)insertar un punto fijo de referencia para el mercado financiero doméstico, particularmente en plazos de los créditos y tasa de interés. Ambos frentes redundarán en una mejora de la capacidad del gobierno para conducir al Estado hasta el final del mandato de la Presidenta.

Hipótesis sobre el futuro próximo

Para prever los acontecimientos de los próximos días, semanas y meses debemos partir de aceptar que el gobierno nacional seguirá en su búsqueda, es decir no resignará de pronto la chance de retornar a los mercados internacionales de crédito. La forma, la manera, los tiempos y los aliados que elija para llevar adelante esta estrategia serán claves para entender la dinámica de dichos acontecimientos. La estrategia entonces identificada del gobierno lograba hacer coincidir teoría económica, normativa y realidad, pero justamente por ello ni gobierno ni analistas ni mercados, previeron el obstáculo de importancia que se atravesó: el rechazo de la Corte Suprema de EEUU a tratar el caso argentino dejando firme el fallo Griesa y sus consecuencias. Y esto transformó en singular y especial aquello que era predecible de manera analítica, por lo cual el plano táctico de las relaciones entre los centros de poder en las próximas semanas será clave para comprender el resultado y sus alcances.

Los Fondos Buitres son vectores de presión de los grupos de poder financieros, y en tal sentido ellos harán su tarea de manera tal de lograr las tasas de beneficios que motivan su accionar, exuberantes por cierto. El juez Griesa continuará insistiendo en que se ejecute su fallo, su único aliado es la ley y su larga carrera como magistrado, la manera que las partes puedan resolverlo será convencional y poco le importará mientras acuerden. El gobierno nacional seguirá enfrascado en sus argumentos de contenido político, para no debilitar su encuadre electoral de cara al 2015. La puja de intereses será intensa, pero las probabilidades aún están a favor de la Argentina y en eso debemos recordar que la economía es implacable con los necios.

Los incentivos del sector financiero local e internacional, para sostener y contribuir a zanjar la situación son intensos e inversos a la situación de nuestro país en el año 2001. En el caso local cuando se miran el valor mercado de activos reales y financieros, por caso los valores de bolsa de los bancos argentinos aumentaron entre 200% y 250% en 12 meses; por su parte los Bonos soberanos en moneda fuerte han tenido aumentos superiores a la evolución del tipo de cambio informal (dólar blue).

En el plano internacional, los Bancos de Inversión saben, conocen y están preparados para acompañar a la Argentina en su retorno a los mercados internacionales de créditos, no porque tengan afinidad ideológica con el gobierno nacional, sino porque constituye un negocio de alta rentabilidad y bajo riesgo mirado ello en perspectiva de un quinquenio o una década.

En los meses previos a la crisis de 2001 la situación era exactamente inversa en ambos aspectos: Entidades Financieras locales con problemas latentes explosivos y los mercados voluntarios de crédito esperando el crack del país.








viernes, 4 de julio de 2014

Mendigar o cubrirse con piel de foca




Aprendizajes en torno a la Empatía: mendigar o cubrirse con piel de foca.

Diego Dequino
04/07/2014

El anecdotario de aquellos individuos que dejaron su huella en el desarrollo de las sociedades tiende a ser útil para interpretar las condiciones del futuro posible y accesible, en la medida que sean capaces de trasmitir aprendizajes y enseñanzas que mejoren el desempeño de quienes los continúen en el difícil arte de conducir.

Para quienes abrevamos convencidos en la tradición cultural de occidente, especialmente en la cultura greco-romana incluyendo la tradición judeo-cristiana, como el antecedente necesario para comprender los alcances de nuestras capacidades como seres que dominamos y gobernamos el futuro de nuestro planeta; somos conscientes que existen dos elementos básicos  para que la empatía tenga inserción efectiva, no etérea. Estos elementos no son otro que la tierra y los gestos.

La tierra en el sentido del terruño, del lugar donde se actúa y se reside, donde se desarrollan las acciones de quienes viven en sociedad y de aquello por lo cuál los humanos somos capaces de dar o cegar vidas en su defensa. Es decir el territorio en un sentido estrecho al extremo de un hogar cuando se trata de un grupo familiar, o en un sentido amplio cuando se refiere al complemento de una Nación para que pueda ser base de un Estado y un país.

Los gestos en el sentido de la identificación del individuo con el resto del grupo social al cual pertenece y con el cual convive. Estos gestos no son otra cosa que la capacidad de cada miembro del grupo y especialmente quienes tienen mayores responsabilidades por caso los padres en la familias, los dueños de empresas donde hay empleo, los dirigentes sindicales donde hay un gremio, los políticos en el gobierno donde hay un Estado; de convertirse en espejos vivos y lúcidos del resto de los miembros del grupo social con el cuál deben empatizar como condición necesaria para cumplir su rol de forma adecuada. Al igual que con el territorio, nuestros gestos extremos pueden llevarnos también a dar la vida o cegar vidas ajenas en defensa de nuestro grupo social de pertenencia.

Sin embargo, los aprendizajes ya milenarios de occidente, mediante la religión y las creencias que todo lo atraviesan, fueron progresivamente sublimando –no siempre con éxito- las pulsiones que nos conducen cada vez con mayor firmeza hacia un estadio de respeto por la vida por encima del territorio y los gestos.

Cómo señalamos las experiencias son útiles en tanto sean aprendizaje. Las experiencias muchas veces deben alcanzar la brutalidad extrema en términos colectivos para que se transformen en enseñanzas, por caso las guerras, los genocidios, las epidemias en el caso de las naciones y los países de occidente; la represión sin garantías, el desempleo extremo y la hiperinflación en la Argentina; una fuerza policial de paro en el caso de una Provincia; los líquidos cloacales corriendo por las calles o el agua no apta para consumo en el caso de una Ciudad.

Las experiencias otras veces deben tomar ribetes de ridículas para que sean capaces de llamar nuestra atención sin necesidad de generar el daño que produce la brutalidad de una circunstancia por nadie deseada. Siempre lo ridículo es directamente proporcional a lo llamativo, pero la circunstancia en la cual se produce la anécdota también exige percibir sobre quién o en cuáles circunstancias ocurrió.

Sin caer en un maniqueísmo de citas bíblicas, que siempre suelen estar certeramente señaladas en el texto madre pero lejanas de los resultados terrenales, con lo cual se transforman en acciones vacías de efectos pero aplaudidas por contener una moralidad deseada por todos pero ejecutada por pocos. Por ello deseamos traer a colación algunas experiencias terrenales de personas que fueron capaces de colaborar en el destino de la sociedad de su tiempo y en mayor o menor medida de la propia humanidad.

En el siglo I a.C. nació en el ámbito del imperio romano quien sería considerado junto con el César, el más importante emperador del apogeo romano: C. Octavio Turino; el cual sería conocido desde el 16 de enero del año 27 a.C. y por el resto de los tiempos como Augusto. El período durante el cuál Augusto condujo los destinos de Roma duró más de 50 años, muriendo él de muerte natural, es decir no fue ni asesinado ni destituido. La etapa en la cuál Augusto condujo los destinos de Roma representó uno de los períodos de mayor paz, prosperidad y florecimiento intelectual del mundo antiguo.

Augusto, al igual que sus contemporáneos y al igual que quienes vivimos por estos días, tenía creencias. En su caso eran propias de su época y del estadio de las religiones en tal momento. El politeísmo romano en muchos aspectos difería de nuestra concepción monoteísta actual de la religión, sin embargo algunas tradiciones –que seguramente se remontan a las épocas de las cavernas- han sobrevivido, ya sea como dogma o como abordaje científico-racional. Entre los aspectos que aún tienen presencia en nuestro mundo contemporáneo se encuentran los sueños. Sueños entendidos tanto en el sentido de aquellos que nos atacan cuando dormimos como aquellos que se asocian a nuestros deseos por tener un mejor día y aún mejor futuro.

Según las crónicas traídas a nuestros días por los eruditos, entre las creencias que tenía Augusto destacaban los presagios que extraía de los sueños y sus temores.

·        Augusto debido a un presagio extraído de un sueño, se obligó, ya siendo desde hacia mucho tiempo dueño y señor de Roma, a mendigar un día de cada año, tendiendo la mano para obtener las monedas que le dieran los transeúntes.
·        Pero también, Augusto temía al trueno por lo cual siempre llevaba puesta en sus viajes una piel de foca que, supuestamente, lo preservaba de los efectos del rayo.

Cuando los dirigentes políticos en nuestro país sueñan -no por deseo sino al dormir- podríamos legítimamente interrogarnos: ¿Cuántos se imaginarán mendigando un día al año? para sentir en su propia piel el sufrimiento de los ciudadanos. Y ¿cuántos buscarán pieles de foca? para que el trueno no los alcance.

En otros términos, la pregunta única para quienes tienen la responsabilidad de conducir el Estado en la Argentina: Nación, Provincias y Municipios, es cuando despiertan cada mañana ¿cuánto de temor tienen a la ira del pueblo y cuanto a la ira de los dioses?.

Para quien quiera saberlo, agregamos que fue Júpiter quien le indicó a Augusto la obligación de mendigar. También diremos que Augusto para mayor seguridad por temor al trueno, hizo levantar en el Capitolio un templo a Júpiter Tonante.


sábado, 28 de junio de 2014

Litigio con Fondos Buitres: Una Hipótesis sobre la solución

El Litigio con los Fondos Buitres: Una Hipótesis sobre la solución en desarrollo.
Diego Dequino
28 de Junio de 2014

La situación de Argentina luego de la reunión del día vienes 27/06/2014 en sede del juzgado de Mr. Griesa en la ciudad de Nueva de York conduce, inducida por las circunstancias pero alentada por los actores del mercado financiero , a una solución de transición para corregir la situación presente e ingresar en 2015 con la cláusula ROFU caida. 

Proponemos como hipótesis más probable que esta solución de transición se implementará a través de un crédito stand by otorgado por alguna entidad "amiga" que hará de esta manera las veces de fiador de la Argentina por un monto que oscilara entre los 15 a 20 mil millones de dólares por un plazo inferior a un año (9 meses tal vez) de manera tal que:

1-Argentina logra demostrar capacidad de integración a los mercados internacionales de crédito.
2-El fiador será el que instrumentalmente pague a los fondos buitres mediante una fiducia y de esa manera se elimina el riesgo de que se active la cláusula ROFU de los bonos canjeados.
3-La Argentina legalmente estaría tomando deuda nuevamente en vez de pagar a los fondos buitres en mejores condiciones que a los bonistas.
4-El gobierno estaría logrando el retorno definitivo al mercado internacional de crédito en marzo o abril de 2015 con una emisión de deuda soberana por un monto  al menos igual o 25% superior al monto del crédito stand by que se obtenga en los próximos 30 días. Eemitir deuda soberana de calidad es el objetivo pretendido desde fines del año 2013, luego del arreglo con de los juicios en el CIADI, acuerdo con Repsol y acuerdo con el Club de París.
5-La política monetaria del país se fortalecerá de forma contundente, con ello también la política económica y la capacidad del gobierno para conducir al Estado hasta el final del mandato de la Presidenta Dra. Fernández de Kirchner.

Como aspectos colaterales de una solución que se desarrolle en base a los parámetros indicados debemos también considerar:

1-No perder de vista es que la conjunción entre el interés económico de los grupos financieros internacionales y su vectores de presión (v.g. fondos buitres) junto con la impericia del equipo económico del gobierno argentino al subestimar esos flancos de debilidad legal e institucional implicarán una pérdida económica de alrededor de 150 a 200 millones de dólares calculado ello por el spread de tasa que se pagará como diferencia entre la tasa del crédito stand by y la tasa de la emisión de deuda soberana que lo reemplace. Esta diferencia podemos preverla entre 2% y 3% anual, spread que sería efectivo durante 9 meses dependiendo de los plazos instrumentales de las acciones.
2-En segundo término la entidad financiera internacional o grupo de ellas que hagan las veces de fiadores mediante el crédito puente tendrán sin dudas ventajas para llevar adelante la operatoria de deuda soberana futura, servicios por cierto que también pagará el país en el momento qe ocurran, los cuales podría ser medidos en decenas o centenas de millones de dólares.
3- El mayor obstáculo que encontrarán será sin dudas la presión que grupos económicos locales e internacionales ejerzan debido a que una situación de previsibilidad cambiaria, fortalecimiento de la Balanza de Pagos y de las cuentas públicas constituyen factores adversos para sus apuestas económicas de corto y mediano plazo.

Entidades financieras internacionales "amigas" para el gobierno argentino ya existen, prueba de ello es la compra al contado que realizó Goldman Sachs de los Boden 2024 que la Argentina emitió por alrededor de 6000 millones de dólares más intereses para pagarle a REPSOL a comienzos del presente año 2014.




martes, 24 de junio de 2014

EMPATÍA, ARGUMENTOS Y CARISMA



Tres Ingredientes Útiles para Gobernar: Empatía, Argumentos y el Misterio del Carisma

Lic. Diego Dequino
23/06/2014


 
Los deseos de solución de los ciudadanos respecto de aquellos problemas más acuciantes que los alcanzan: seguridad y justicia; transporte y caminos; inflación y empleo; educación y salud; derechos civiles; vivienda digna entre otros, suelen depositarse en personas que ambicionan conducir el Estado. Las personas que pretenden  administrar la política pública son responsables de lograr diseñar el conjunto de herramientas y equipos necesarios para implementar soluciones a los problemas que los ciudadanos señalan como urgentes en el marco de una agenda pública. Este diseño instrumental no es otra cosa que un gobierno, el cual debe ser inserto en un espacio temporal definido, cuatro años por lo general, y en un contexto histórico en particular.

El conjunto compacto de problemas que un gobierno decide afrontar en función de administrar los consensos colectivos, los recursos y las herramientas que se aplican para remediarlos, pueden admitir variantes de proporciones en cuanto al volumen o calidad de la solución, así como a cuál mayoría decide responder con la solución implementada.

Podemos admitir en tales términos, que pueden existir variantes no solamente en la solución específica administrada como en el reconocimiento de la mayoría de ciudadanos beneficiados.

Es importante advertir que la mayoría de los ciudadanos puede comenzar en el porcentaje justo para imponerse en una decisión, lo cuál podrá ser quizá 1/4 o 1/3 de los ciudadanos dependiendo como se distribuyen los grupos de interés en la solución o entre los afectados por el problema, hasta la llamada mayoría absoluta, es decir 50% más un ciudadano. Pero en todo caso, siempre la sociedad tendrá una porción de ciudadanos que no se benefician con la solución o que su problema no se resuelve.

De igual manera, es factible comprender a priori que pueden existir mecánicas de solución distintas a idénticos problemas, cada una con sus ventajas y desventajas, pero distintas y diversas en tanto la mecánica como en la calidad de la solución.

Es decir, definidos los problemas puede razonarse a priori que existirán diversas opciones de solución. Cada opción deberá tener características definidas, así como ventajas mensurables y aspectos de verificación de la solución instrumentada.

La gran varianza que puede preverse en cuanto a ciudadanos alcanzados por las soluciones, así como las indeterminadas opciones de política para resolver cada problema abordado, plantean un dilema para la conducción del Estado. En efecto, desde una mayoría justa en un escenario de opiniones fragmentario hasta un cuasi totalidad de los ciudadanos beneficiados, desde soluciones brutales hasta otras muy refinadas, percibimos que la brecha en la cual puede desarrollarse un gobierno en cuanto a política pública es enorme en términos teóricos al punto de asustar a quien reflexione sobre ello.

Esta brecha teórica se reduce drásticamente, es decir se transforma en un margen predecible y ajustado para cualquier ciudadano debido a tres elementos que las Sociedades interponen -desde la Revolución Francesa y de la Revolución Industrial en adelante-, entre los problemas de la población y las soluciones de gobierno: las leyes en cuanto delimitan los márgenes de aquello que es imposible; la ideología en cuanto aglutina los pensamientos que pueden ser sostenidos en cada etapa de la Sociedad sin reñirse con el futuro de la Sociedad misma; y las propias organizaciones políticas en la medida que son capaces de reunir a las personas para ocupar el Estado y conducir el gobierno.


Elementos útiles para formular un Teorema sobre Liderazgo Político

Ahora bien, en ningún caso se deduce cuales son las claves de un proceso político exitoso, medido éste no por sus resultados electorales ni por su permanencia en el gobierno del Estado, sino por una medida más etérea pero más exacta del resultado político de la gestión: su capacidad para perforar los ciclos históricos que registra la Sociedad en cuanto facilita una mejora en la condición global histórica de la misma.

Para ilustrar a qué nos referimos podemos decir que en el plano de nuestro país y con alcance nacional, es perfectamente comprensiva esta definición de las etapas fundacionales de la Nación (1810-1816 con nuestros próceres fundantes San Martín y Belgrano); la etapa de consolidación del País en cuanto homologación en el concierto de las naciones capitalistas modernas (la llamada generación del ’80 con nuestros próceres ilustrados Mitre y Sarmiento);  la elección de una organización Republicana , Laica y con Democracia Electoral (1916-1930 y 1945-1955; con los próceres populares en desarrollo  Yrigoyen y Perón).

Si reflexionamos sobre el alcance de la Provincia de Córdoba de una medida de éxito político, entonces la memoria colectiva se recorta temporalmente de forma drástica al relato fragmentario y no academicista, por lo cuál extenderse más allá de una centuria convierte la reflexión en ajena y lejana para el imaginario colectivo. En este recorrido temporal inverso podemos hurgar en la memoria para hallar la referencia ética, progresista y popular de Amadeo Sabatini en la segunda mitad de la década de 1930; la referencia industrialista, organizada y de futuro materialmente próspero del Brigadier San Martín; la clave de un gobierno con cuadros de incontestable extracción popular con el arribo de Ricardo Obregón Cano- Atilio López al gobierno de la Provincia.

En igual sentido, cuando nos referimos al caso de la Ciudad de Córdoba el recorte es mayor pudiendo extenderse cuando mucho a unas pocas décadas a riesgo de retratar una épica propia de un libro de cuentos fantásticos de otra época, de otro mundo. En efecto, la memoria colectiva registra los hitos de la intervención en cuanto concepción modernizadora urbana de principios de la década de 1970 del Arq. Taboada; las intervenciones estructurales de infraestructura de la segunda mitad de la década de 1980 del Dr. Ramón B. Mestre; o el remozamiento institucional brindando una propia Constitución así como modificando la escala de abordaje del gobierno local con los Centro de Participación Comunal del Dr. Rubén A. Martí en la década de 1990.

Es de notar que cuando la reflexión alcanza el plano nacional, la distancia de los acontecimientos y la profusa documentación histórica relativa permite extenderse de forma más lejana en el tiempo. A medida que nos acercamos en el plano territorial, la memoria histórica se acorta tanto como se nos acercan los problemas, de forma tal que en el caso de la Provincia de Córdoba solamente se puede recorrer la centuria y en el caso de la Ciudad de Córdoba apenas algunas décadas como señalamos.

La épica de las acciones se extravía en los rincones miserables de las gestiones; mientras que la grandeza de los conductores se reafirma en la mirada lúcida de su tiempo.


Tres ingredientes indispensables del buen gobernante

Es necesario insistir que las claves para considerar un buen gobierno en los términos de facilitar una mejora en la condición global de la Sociedad, lejos de la retórica, el éxito se encuentran en los resultados mismos de las acciones que sea capaces de instrumentar la política y los gobiernos.

La inquietud que atraviesa a todo político, a todo proceso político que imagina trascender a su tiempo a partir de sus acciones de gobierno, sean ellas testimoniales, materiales o de consciencia, se ubica por lo general en una rara fantasía de interpretar como - pésimos - actores que remedan pasajes o extractos sueltos de las obras míticas con las cuáles se construye el imaginario político criollo, por caso “El Príncipe” de Maquiavelo, así como en reinterpretar los libretos de las organizaciones políticas argentinas que devinieron en abstractos por no disponer de una exhaustiva y completa revisión conceptual de su modelo germinal y la realidad histórica en donde se actúa.

Lo cierto, en todo caso, es que tanto dirigente político conductor como proceso político conducido, no disponen de reglas únicas y sencillas sobre las cuáles moldear un buen gobierno. Como señalamos las disquisiciones en cuanto a mayorías beneficiadas, o en cuanto a alternativas respecto de la mecánica instrumental de la política, establecen una especie de segundo orden de la ejecución.

Consideramos valioso tratar de buscar los cimientos del primer orden, del lugar precioso donde la razón, la confianza y el devenir se encuentran de forma limpia y simple. Sin ningún tipo de artilugio conceptual que transforme en difícil aquello que por su finalidad debería ser sencillo. Este primer orden, no es otra cosa, que tratar de realizar un aporte en la búsqueda de la verdad como motor develador del cambio, y la buena fe o buena intención como argumento perenne de las acciones que se impulsan. Recogerse sobre los valores, no es otra cosa que buscar en la propia dinámica de los grupos sociales los elementos que justifiquen las acciones que modifiquen su propia realidad.

En esta búsqueda proponemos una simplificación extrema en los términos respecto de cómo reunir los elementos de una solución política exitosa para los gobiernos. En este orden proponemos que las características y acciones de las organizaciones políticas tanto en su proceso de arribo a la conducción del Estado como ya en el gobierno del mismo deberán contar con tres elementos críticos, propios de la pretensión de conducir el proceso político:

1.     La Empatía ingrediente indispensable para sostener las mayorías de adhesión al proceso político. La capacidad del dirigente en tanto conductor y del propio proceso político de ponerse –al menos por un momento- en el lugar de aquellos que son los postergados, los más afectados por los problemas ciudadanos, constituye el capital por excelencia para comprender el daño que implica la ausencia de solución por parte del Estado a los problemas que la Sociedad encomienda resolver. Sin Empatía no existe soporte electoral sostenido, las mayorías se disuelven y fragmentan en la búsqueda de aquellos procesos políticos que se identifiquen con ellas mismas en tanto ciudadanos que reclaman. Por el contrario, la capacidad empática de un proceso político constituye la guía más férrea hacia el destino que exigen los ciudadanos, evitando dilaciones y distracciones inútiles y perniciosas en la implementación de las soluciones. La empatía es la última garantía que los dirigentes políticos sean capaces de percibir el dolor y la postergación que sufren los ciudadanos que los eligen para conducir la solución de los problemas que más los acucian de forma colectiva.

2.     Los Argumentos constituyen el elemento indispensable para convencer a los individuos y sus organizaciones respecto de la mecánica elegida para resolver los problemas comunes a la Sociedad. Los Argumentos transforman en consistente la acción, permiten a los ciudadanos auditar la mecánica de la gestión de gobierno en función de los resultados que se esperan y para los cuales la dirigencia política se hizo elegir. Argumentar es la manera moderna y adecuada de imponer soluciones para las mayorías, afectando los status quo en la medida que ello sea útil y necesario para mejorar la realidad. Los Argumentos deben permitir a los ciudadanos solicitar explicaciones por las acciones emprendidas por el Estado, a la vez que obliga a los dirigentes políticos y los procesos que integran a detallar los motivos y razones por las cuales gestionan el cambio de la realidad. Los Argumentos constituyen la base cualitativa del proceso político exitoso, poniendo en una especie de estadio de simulación el cambio de la realidad pretendido.

3.     El Carisma como parte integrante del misterio humano de la conducción. El Carisma opera como espejo de la ciudadanía respecto de su propia representación. El Carisma podrá ser exclusivo del dirigente político o un atributo del proceso político completo, pero siempre permite enrolar el deseo colectivo por ser aquello que no se es, no se alcanza, pero se desea. En términos de representación, el Carisma opera como la imagen proyectada de los ciudadanos que requieren soluciones respecto de la persona o entidad que sintetice su estereotipo ideal capaz de sostener en el tiempo la Empatía con los que sufren y los Argumentos que sostienen las acciones. Un Carisma sin Empatía y sin Argumentos es apenas un maniquí social expuesto en una caja de cristal.


La medida exacta de cada ingrediente o componente de la receta, así como la manera de mezclarlos, dependerá de diversos factores algunos propios de la decisión de los actores en tanto decisores políticos, otros frutos de las condiciones impuestas por el contexto y la realidad en la cuál se desenvuelve la Sociedad y el Estado.

La afirmación entonces consiste en sostener que lo certero ocurrirá cuando se verifique la ausencia de uno o más de estos tres ingredientes dentro de un proceso político específico, sea de gobierno o sea de arribo al gobierno. La carencia de al menos uno de los tres ingredientes Empatía, Argumentos y Carisma condenará al fracaso a cualquier proceso político, medido el éxito -tal como se señalo- en términos de su capacidad para perforar los ciclos históricos que registra la Sociedad en cuanto obtener mejoras en la condición global histórica de la misma.

Cuando los Argumentos del proceso político reaseguran las acciones emprendidas para atenuar el dolor y la frustración que Empáticamente la clase dirigente debe percibir de los ciudadanos, entonces es posible imaginar que los deseos de solución de sus problemas más acuciantes encuentran el sendero de respuesta esperada dentro de las expectativas generadas por la elección realizada para conducir la política pública. Si ello dispone de la dosis de Carisma necesaria para representar el estereotipo promedio que los ciudadanos desean proyectar como sostén del éxito buscado, entonces el proceso político tiene garantías de trascender temporalmente el imaginario colectivo y con ello de perforar el ciclo histórico en que se encuentre la Sociedad.